El director de la Policía, Carlos Barés dijo ayer tener informes sobre la movilización de unos 2,000 desplazados de la región de Juradó, Colombia con dirección hacia la frontera de Darién, pero es un problema que debe ser resuelto por las autoridades colombianas.
Barés precisó que el desplazamiento se produjo por una serie de enfrentamientos registrados en esa región, pero que esto no constituye una amenaza directa para la seguridad del territorio nacional, aunque estimó necesario mantenerse alerta ante estas situaciones.
Para el jefe de la Policía, los desplazamientos anteriores de personas hacia la frontera con Panamá no debe constituir una amenaza, ya que con anterioridad han llegado desplazados, pero que estas situaciones se han logrado manejar de una forma efectiva en coordinación con las autoridades colombianas.
De acuerdo con Barés las unidades policiales desplegadas en la zona fronteriza con Colombia, tienen la capacidad para enfrentar estas situaciones y mantener la seguridad, ya que anteriormente estos problemas han sido bien manejados por ellos.
A su vez detalló que la ejecución del denominado Plan Colombia no va producir una situación conflictiva en la región fronteriza, dado que este es un problema interno a resolver por los colombianos y que Panamá no se debe inmiscuir en esta situación.
Estimó que las autoridades nacionales deben mantenerse alejadas de esta problemática, pero sí brindar todo el apoyo necesario para lograr una solución pacífica a esa situación de conflicto, que ya tiene muchos años sin resolver.
A principios del presente año las autoridades de Migración repatriaron unos 300 desplazados colombianos que llegaron a la población de Jaque, huyendo de los combates entre paramilitares, guerrilleros y el ejército colombiano.
Entre los desplazados las autoridades lograron ubicar a algunos exguerrilleros, quienes decidieron abandonar las armas y replegarse hacia el territorio panameño para buscar mejores oportunidades, pero estos fueron devueltos a su país.