Bárbara Carrera, tía y hermana de las víctimas, visiblemente molesta narró cómo un funcionario de apellido Quintero, llegó hasta la residencia de las occisas por una denuncia interpuesta el año pasado antes del hecho de sangre.
Ericka y su madre fueron asesinadas el 30 de agosto del 2005 por Martínez su ex pareja, quien portaba una pistola 9 mm, cuyas balas impactaron seis veces en cada mujer.
La reconstrucción del caso a cargo de la Fiscalía Primera Superior del Ministerio Público se registró ayer por espacio de hora y media. El victimario regresó a la escena del crimen asegurando que no recuerda nada de lo sucedido, cuando disparó y posteriormente se trató de suicidar, quedando herido.
Un cabizbajo Martínez llegó escoltado hasta el lugar donde cometió los asesinatos.
Una pieza clave en la reconstrucción fue un taxista que vio toda la escena.
El hombre quien pidió reserva de su nombre contó a Panamá América , un tanto nervioso, cómo vio la discusión y cuando Martínez comenzó a dispararles. Ericka, ya herida, pedía auxilio, mientras su madre era asesinada a tiros tratando de defender a su hija.
Por su parte, la abogada de la familia Francisco Carrera, Guillermina McDonald, manifestó que están convencidos que el imputado "no sufre de ningún trastorno mental".
El abogado Gustavo Sierra, defensor de Martínez, expresó que el día de la audiencia se determinará la inocencia o culpabilidad de su representado.
A las 10: 30 a.m., el fiscal primero superior, James Bernard, inició la reconstrucción de los hechos, ante las miradas de los familiares de las víctimas y del victimario.
Bárbara Carrera, tía de Ericka, dijo que estas muertes pudieron evitarse, ya que pusieron la denuncia del acoso y amenazas. Las autoridades solo dieron boletas de protección lo que no fue suficiente para evitar la tragedia, agregó.