Allí, el común de la población no se atreve a opinar abiertamente si quiere o no el proyecto. Como en todo lugar del interior del país, todo el mundo se conoce, siempre se tiene algún amigo en uno o en ambos bandos o simplemente se teme a las repercusiones que acarrearía dar a conocer su opinión al respecto. Para éstos no hay mejor ejemplo que lo acaecido a la señora Cecilia Mc Intire hace unas semanas, cuando le cortaron el servicio eléctrico por oponerse al camino ecológico. Graciano Cruz Landero es tal vez uno de los que más fervientemente defiende el proyecto que unirá Boquete a Cerro Punta. Actualmente preside la Fundación Integral para el Desarrollo de Tierras Altas, una organización civil que adquirió su personería jurídica recientemente, pero según el mismo Cruz Landero aseguró, vienen trabajando desde hace siete años, pero no de manera formal.
Para Cruz Landero, el apoyo que su fundación le da al proyecto se basa en tres aspectos: el ecológico, el agroindustrial y el turístico.
En el aspecto ecológico, manifestó que como él, otros dueños de propiedades por el sector por donde pasará el camino han estado cuidando el área desde hace mucho tiempo. "Hemos luchado por más de 15 años para que cazadores no entren a nuestras fincas a cazar especies en peligro de extinción", acotó Cruz Landero, agregando que todo lo que hacen es en función de implementar las regulaciones que establece el Decreto Ley N° 40 de 24 de junio de 1976 que creó el Parque Nacional Volcán Barú, (PNVB).
Aseguró que hace 40 años, ellos (los miembros de la fundación y todos los propietarios de fincas en el sector donde pasará el camino ecológico) han estado cuidando esa área desde Boquete hasta cerro El Respingo, logrando, según dijo, la reducción del área de potreros y recuperación de un 60% con bosques secundarios.
Puso como ejemplo de ese trabajo un terreno de 240 hectáreas localizado entre los terrenos de Luis Lamastus e Isaac Sittón, los cuales están siendo reforestados. "Ese era el potrero más grande que había allí, que era de propiedad del fundador de Café Sittón", destacó. Añadió que en la época de los militares se prohibió a los propietarios que entraran a sus tierras, lo que permitió la recuperación del bosque secundario.
Enfatizó que la capacidad de recuperación del área es muy grande. "Tú cortas una montaña y dejas un potrero sin limpiar y en tres años tienes un bosque secundario de más de tres a cuatro metros de altura", aseguró.
Graciano Cruz Landero señaló que la fundación, una vez terminado el proyecto, quiere que se establezca una escuela de guardabosques tropicales, y que incluso, él como otros dueños de propiedades estarían dispuestos a donar parte de sus terrenos para que a través de convenios con universidades, institutos forestales o la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) se establezca esta escuela.
Otro aspecto en los que se basan para apoyar el proyecto es el que tiene que ver con la agroindustria. Destacó que se tiene interés en cambiar la tecnología de producción agrícola en las áreas de San Ramón a Bajo Grande.
Actualmente, señaló, las fincas que allí se encuentran se dedican al cultivo de hortalizas con un alto índice de uso de agroquímicos. Para esto, dijo, la fundación realizará programas de capacitación para tratar que todos los agricultores utilicen agroquímicos menos tóxicos y residuales que permitan darle un valor agregado a los productos.
La tercera razón para apoyar el "camino ecológico" es el aspecto turístico. Según indicó, en 12 meses la demanda de hospedaje en hostales y hoteles en Boquete ha aumentado en un 150%, al igual que ha crecido el porcentaje de extranjeros que reside en Boquete, lo que obviamente ha disparado el costo de los terrenos.
La fundación, según Cruz Landero, no tiene ni el año de estar trabajando, pero advirtió que como grupo se trató de hacer desde hace unos siete años una Asociación de Propietarios dentro del Parque Nacional Volcán Barú y posteriormente trataron de hacer un patronato.
Negó que la presidenta o algún miembro del Gobierno los financie. "Ojalá algún panameño que está en el Gobierno nos financiara, nosotros le cobramos un dólar a cada socio", enfatizó. Actualmente, según informó, la fundación posee unos 400 miembros, tiene un plan de trabajo establecido, presupuesto propio y están por lanzar una campaña para donaciones y financiamiento. Para los que se oponen al camino, la historia es distinta. Según aseguraron, la fundación que dirige Cruz Landero nunca se ha interesado por preservar el bosque del PNVB, e incluso dentro de sus fincas han talado y siguen talando árboles para usar los terrenos como rastrojos.
Para Rodrigo Marciaq, los verdaderos motivos para hacer el camino ecológico se llaman "avaricia, soberbia, prepotencia y capricho". Aseguró que la fundación que preside Cruz Landero está bajo el paraguas de la ANAM. "Ninguno de ellos tiene vocación ecologista", destacó, no sin antes señalar que sólo ahora se preocupan por limpiar las quebradas y cauces de los ríos.
No obstante, una de sus razones para objetar el proyecto es que esto representará gastos que la población no podrá pagar. Dijo que para un cerropunteño transitar por el camino le representará el 20% de su ingreso bruto mensual.
Señaló que es falso que el que pasará por la carretera gastará más del que camine por ella, porque cada senderista gasta por día un promedio de B/.75.00 en hospedaje, rasting, restaurante, guía y transporte. En tanto, el que pase por el camino en carro ni siquiera se hospedará en el lugar, porque en un solo día pasará a Cerro Punta y llegará a David.
Destacó que el "camino ecológico" mataría la "gallina de los huevos de oro", que consiste en la diversidad de zonas de vida existentes en el área, la que atrae el turismo ecológico, actividad que mayor crece en el mundo.
Algo es claro para este empresario boqueteño, "los panameños tenemos un récord muy feo en la conservación y se sabe que donde hay una carretera viene la depredación, caza, desmonte, por lo que una fundación ecológica reciente no puede venir a educarse o educar a los demás después que el proyecto se ha hecho", recalcó.
Denunció que unas 10 mil hectáreas de bosque se están devastando actualmente en el Parque Internacional La Amistad (PILA), por el lado de Bocas del Toro, y quienes están haciendo esto son campesinos del área de Cerro Punta que están a ocho horas de distancia; por lo que preguntó ¿Quién asegurará que no se devastará el PNVB de abrirse la carretera? ¿Quién va a parar esto? ¿ANAM se encargará de vigilar? ¿Qué récord tiene ANAM de proteger qué?
Conversamos igualmente con miembros de la Fundación para el Desarrollo de Cerro Punta, (FUNDICEP), Damarys Sánchez, Manuel Ortega, David Samudio y Angel Aguirre, quienes enumeraron algunas de las razones por las que no encuentran viable el proyecto de unir Cerro Punta a Boquete a través de un camino que atraviese el PNVB y lo separe del PILA.
Según dijeron, la ANAM no tiene actualmente los recursos suficientes para vigilar que no se den delitos ecológicos en la zona, por lo que abrir un camino lo que hará es aumentar los delitos que se dan en el PNVB y en el PILA.
Por otro lado, ni las autoridades gubernamentales ni los panameños están preparados para un camino como éste. Actualmente, al sendero va gente que quiere conocer la naturaleza, pero en él se puede encontrar cantidad de basura que esas mismas personas van depositando, igualmente, se extraen plantas del bosque.
El suelo en los alrededores del PNVB y por donde pasará el proyecto es de origen volcánico, constituido por cenizas volcánicas, lo que lo hace muy frágil.
Al ser arenoso se lava y erosiona con mucha facilidad, por lo que cualquier movimiento de materiales e incluso el tránsito de equipo puede ser muy peligroso, dado lo empinado del terreno.
Esto es algo que tiene muy preocupados a quienes se oponen a la construcción del camino ecológico porque, según indican, no sólo se verá afectado el ecosistema en el área, sino que con los inicios de la obra se pondrá en peligro a los trabajadores.
Y es que a lo frágil del terreno se suma otro inconveniente, por ser un bosque nuboso nunca deja de llover, incluso durante el verano, época en la que se estima se empiece el tramo dentro del PNVB (de El Respingo a La Chilena), llueve más que en invierno.
En un recorrido por el Sendero de los Quetzales se pudo comprobar que las lluvias se dan constantemente, e incluso hay sectores en donde el suelo ha perdido la capacidad de retención de agua y se apreciaron derrumbes naturales en varios puntos. Los precipicios son de grandes alturas, por lo que el proyecto será todo un reto a la ingeniería.
Por las condiciones del suelo, el mantenimiento del camino ecológico deberá ser continuo. El contrato del Estado con la empresa Constructora Urbana, S.A. (CUSA) no establece un monto de medidas de mitigación, ni dinero para su mantenimiento.
Se estima que se requerirán B/. 100 mil dólares anuales para el mantenimiento del camino ecológico.