Como mecanismo para la conservación de las reservas ecológicas Parque Nacional Volcán Barú, en Chiriquí, y La Montañona, en El Salvador, se diseñaron dos fondos que permitirán que estas áreas protegidas sean autosuficientes, es decir, que no dependan de donaciones externas para su protección.
La idea de crear los fondos surge como resultado del proyecto Soporte a las Áreas Protegidas de Mesoamérica, impulsado por España y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cuya finalidad era conocer el valor económico y social de los servicios que aportan ambos ecosistemas, así como el costo de lo que representaría no conservarlos.
Margarita Astrálaga, directora regional del PNUMA, informó sobre un acuerdo que consistiría en el cobro a los turistas por la entrada a las áreas protegidas o la venta de miel para obtener el dinero que va a dar a estos fondos.
Astrálaga adelantó que todavía se está en el diseño de cómo los pobladores locales van a generar estos ingresos y depositar parte del dinero que reciben por estas actividades dentro del parque para la protección de la reserva.
La directora regional del PNUMA explicó que con el proyecto se estimó que el valor de los servicios identificados en las dos áreas protegidas suman $640 millones, de los cuales $90 millones son los beneficios anuales que aporta la reserva natural La Montañona y el resto corresponden al Parque Volcán Barú.
En el caso del Parque Volcán Barú, fueron identificados como servicios el agua, el turismo, la regulación del clima y de los eventos meteorológicos extremos, así como en La Montañona, donde además se valoraron la polinización, el tratamiento de las aguas residuales y la diversidad genética.