El ecuatoriano José Tulver Herrera Calva hace 11 años salió de su tierra natal, y desde entonces la familia no sabe donde se radicó. La madre tiene la corazonada que vive en Panamá.
José salió del Ecuador en busca de otros senderos que le permitan alcanzar sus sueños en la metalurgia, pues era un chico hábil en la construcción de aparatos mecánicos.
Muestra de ello, armó un carro tipo "bugui bugui", que aún permanece intacto en la casa de su padre José Herrera, en el cantón La Troncal de la provincia del Cañar.
Margarita Calva su madre que reside desde 1997 en Santo Domingo, provincia de Pichincha, con su esposo Segundo Cabrera, recuerda como si fuera ayer cuando su hijo, fue hasta La Punta, sector de Lago Agrio, donde ella estaba radicada a despedirse y a pedirle la bendición; y aunque le insistió que no se fuese no hubo razón que lo hiciera cambiar de parecer. Esto fue un día del mes de febrero de 1995.
La visión de José era viajar por vía terrestre y cruzar cada una de las fronteras de los países hacia el norte hasta llegar a Estados Unidos, esa era su meta; por eso se limitó a llevar maletas. Pero si se aseguró de llevar un mapa geográfico del continente americano.
Aunque no hay la certeza que José está en Panamá, su madre tiene fe y la esperanza que está en este país, al que visitará próximamente, porque hace cuatro años atrás, su hijo envió una carta con un vecino de La Troncal, de profesión radiotécnico, quien viajaba por negocios.
Asimismo, Rosa María recibió una llamada telefónica de una persona que no se identificó y que dijo que José vivía en Panamá y que trabajaba en una fábrica de carros.
En septiembre del año pasado, la desesperada mujer caminó descalza y ayudó a cargar la imagen de la Virgen del Cisne de Loja a La Toma en la procesión a fin de pedirle el milagro de que alguien le ayudara a encontrar a su hijo, debido a que por tres años consecutivos hizo el intentó en programas internacionales para que le dieran apertura, pero todo fue en vano.
Adicionalmente, el padre Jhon Macias le recomendó que realizara la novena a la Virgen de la Medalla Milagrosa para que le pida con fe soñar si José está vivo o muerto. En efecto, la "Virgencita me cumplió, soñé que mi hijo está vivo", dijo Margarita.
"Me pregunto qué pasa, por qué no llama o viene de visita a la casa de su padre en La Troncal, no creo que tenga algún resentimiento, si cuando se fue le pedí que nunca nos olvidara" afirma Margarita, quien espera encontrar la luz que la ilumine a ubicar a su amado hijo.