Retirada en un campo de Chame y sola, Edilma Gallego, conmemora hoy los 30 años de la desaparición física de su hermano, Héctor, de una manera diferente con el fin de tener un contacto con Dios para pedirle que le devuelva su cuerpo y darle cristiana sepultura.
Edilma confesó que han sido 30 años "duros", que le han causado agotamiento emocional y que la han conducido a un retiro temporal con el objetivo de reorganizar sus ideas para continuar luchando en la búsqueda de los restos del sacerdote. Un 9 de junio de 1971 el sacerdote colombiano Héctor Gallego fue secuestrado por unidades de la entonces Guardia Nacional, en Santa Fe, provincia de Veraguas. Desde esa fecha se desconoce su paradero.
Pero Edilma también aprovecha su retiro espiritual para seguir la labor que llevó a cabo su hermano Héctor con los pobres, ya que ayuda a un grupo de campesinos en Chame a la cría de cabras para sostenimiento económico.
"Trato de ocupar mi mente en otras cosas porque si me quedó allí mi estado anímico se va a agotar mucho más", expresó la entrevistada.
Recuerda que contaba con 12 años cuando ocurrió la desaparición de Héctor y su otra hermana, Nubia, tenía 17 años. Sus padres aún vivían. Pero al cabo de pocos años de lo ocurrido a Héctor, mi madre murió de "pena moral" por lo sucedido y después falleció nuestro padre, relató Edilma.
"En la familia estábamos resignados de que Héctor había sido arrojado al mar desde un helicóptero. Teníamos el dolor latente, pensando cómo había sido su muerte", comentó. No obstante, en diciembre del año pasado una noticia cambió el destino de Edilma: se encontraron restos humanos en el antiguo cuartel de Los Pumas en Tocumen.
Al ocurrir un nuevo giro en torno a la búsqueda de los restos de Gallego, Edilma decide dejar a su familia y se instala en Panamá junto a sus dos hijos.
Confesó que la nueva noticia sobre el presunto hallazgo de los restos de Héctor fue como una herida que se volvió a abrir, y a la vez una lucha que volvió a tomar más fuerza, por lo que decide quedarse en Panamá. Reveló que cuando retornó a Panamá llegó ilusionada de que los restos encontrados en Tocumen pertenecían a su hermano, pero que luego de las pruebas de ADN resultaron ser los de Heliodoro Portugal, un opositor de la dictadura militar.
No obstante, a pesar de la desilusión, Edilma sintió que tenía que quedarse aquí porque si se marchaba a Colombia no iba a lograr avanzar en nada con su objetivo.
Para ella, el primer fruto de su estadía en Panamá lo representó la decisión de la presidenta Mireya Moscoso de nombrar la Comisión de la Verdad, que fue una petición suya a la jefa del Ejecutivo. A pesar de que no se ha podido dar con los restos de Héctor, Edilma reiteró que nunca ha perdido la esperanza de encontrarlo porque desde que regresó a Panamá, esas esperanzas se han acrecentado.
Confesó que se siente triste cada vez que alguna persona ofrece un testimonio sobre el paradero de los restos de su hermano, y que luego resultan falsos. "Es muy triste ver como la gente ha jugado con los sentimientos de mi familia", manifestó. En ese sentido, comentó que un testigo que se reunió con ella le aseguró que su hermano fue enterrado frente al tanque de diesel de Motor Poll en Tocumen. Indicó que efectivamente allí se encontraron unos cuerpos, pero está a la espera de los resultados de ADN que llegarán a Panamá en dos semanas más.
Destacó que los testimonios que dan algunas personas sobre los restos de su hermano la ilusionan y luego la entristecen porque algunos "toman las cosas muy deportivamente sin importarle el sentimiento de los familiares, que lo único que quieren es encontrar los restos para darle cristiana sepultura". Edilma elogió la labor que lleva a cabo la Comisión de la Verdad, porque a través de su trabajo se han podido encontrar algunos cuerpos.
Censuró las críticas de algunos miembros del Comité de Desaparecidos contra la Comisión de la Verdad en el sentido de que se hizo una mala búsqueda con las excavaciones hechas en Tocumen. A juicio de Edilma, sin la Comisión de la Verdad no se hubiera podido realizar las excavaciones en Tocumen y en otros lugares en los que se han hallado algunos restos humanos. "La Comisión de la Verdad me llena de esperanza porque si no sé encontró a Héctor, se logró encontrar otras personas, pero sigo confiando en Dios en que lo encontrarán", destacó. En cuanto al apoyo de los panameños, Edilma manifestó que hay un sector que le parece que la meta de encontrar los restos de su hermano es una persecución contra los que lo mataron y no alcanzan a entender su posición.
No obstante, destacó que hay otras personas "muy bellas" que la han apoyado decididamente. Mencionó a un grupo de amigos que anduvieron con Héctor en su peregrinaje y a la mandataria Mireya Moscoso. Confesó que también que ha visto la indiferencia con que la han tratado muchos otros amigos que estuvieron cerca de Héctor. "Esa indiferencia me ha dolido, pero es normal que la ingratitud exista", agregó.