Fernando Solís cree que la discriminación es peor que la propia condición de vivir con el virus. Descubrió que tenía el VIH por un herpes, hace ocho años. A los tres días lo asumió como una condición y siguió adelante.
Se dedica a formar a sus pares, a quienes portan el virus, o los que están ocultos para que reclamen sus derechos como ciudadanos porque la persona con VIH asume que pierde sus derechos y tiene miedo de decirlo por el rechazo.
“Queremos darle las herramientas técnicas profesionales, sociales y humanas para que asuman su condición de manera positiva”, afirmó.
También destaca la importancia de que se detecte a tiempo y los controles de cómo avanza la infección para saber cuándo requiere iniciar la triple terapia.