Ya pueden escribir una carta, ayudar a sus hijos en la escuela, leer letreros de los buses y han borrado de sus mentes que ir a la escuela es inscribirse para el ejército.
Estas son algunas de las experiencias recogidas por Gilberto Cuñapa, coordinador de un programa de educación intercultural de adultos en el distrito de Nole Duima, en la comarca Ngäbe-Buglé.
Este programa, en diciembre de 2012 logró que 248 personas de entre 15 y 70 años, completaran sus estudios primarios en los corregimientos de Lajero y Hato Chami, pues solo tenían uno o dos grados de primaria.
Para ellos, educarse era pertenecer a un grupo que no era nada bueno, pero ahora tienen otra mentalidad, y este año comenzará otra promoción que completará sus estudios en el 2014, aseguró Cuñapa.
Comentó que, a pesar de que existen escuelas en el área, hay muchas necesidades, porque es gente adulta que le da vergüenza asistir a la escuela a la que van sus hijos, por lo que el programa se ha desarrollado en parques, iglesias o los lugares que ellos escogieron y a los que asistieron tres veces por semana.
Advirtió que de cada 20 participantes, llegaban tres como oyentes y eran analfabetas.
Las experiencias que han ganado con los facilitadores, jóvenes del área que hablan la lengua ngäbe y español, les ha permitido llevar mejor el programa.
La directora general de Fe y Alegría, Maritza Aguilar, dijo que este año elaborarán un currículo basado en las experiencias y se lo presentarán al Ministerio de Educación (Meduca) para su validación.
Propuso que sería conveniente unir los resultados de las experiencias de los diferentes grupos en el área, para facilitar la educación en esa población, que requiere aprender a leer y escribir con una metodología que no interfiera con su actividad cafetalera.