El Gobierno Nacional señaló ayer que existe una democracia joven y que pese a las dificultades que enfrenta, avanza hacia su consolidación con el compromiso del Estado de garantizar el goce, promoción y protección de los derechos humanos.
La Cancillería panameña salió, así, al paso del informe del Departamento de Estado de EE.UU. sobre derechos humanos de 2010 en el que señala que en el país se destacan las pésimas condiciones penitenciarias, la corrupción y las interferencias políticas en el sistema judicial. Además, presiones políticas sobre la prensa, la violencia contra mujeres y niños, y la discriminación contra las personas con discapacidades.
Dicho informe también generó reacciones en la sociedad civil. Roberto Troncoso, quien presidió la comisión que investigó los hechos de Bocas del Toro, manifestó que el Gobierno debería tomar en cuenta las críticas que hizo el Departamento de Estado, pues son referencias importantes para reforzar los puntos en donde no se está trabajando bien.
El ex precandidato presidencial del Partido Revolucionario Democrático Juan Carlos Navarro solicitó al Gobierno que dé un giro de 180 grados y respete los derechos humanos, la libertad de expresión, y cese la intromisión del Ejecutivo en la administración de justicia, porque esta política pone a Panamá en una posición vergonzosa en el escenario internacional.
Otro que manifestó su complacencia con el informe fue el cacique de la Comarca Ngäbe-Buglé Rogelio Moreno.
El informe de EE.UU. destacó, además, los actos de corrupción, el uso excesivo de la fuerza de parte de la Policía Nacional y la presunta manipulación política del sistema judicial como las más graves violaciones a los derechos humanos en Panamá.