En los próximos meses el presidente Ricardo Martinelli, junto a su Gabinete, tendrá que nombrar a cinco nuevos magistrados de la Corte: tres miembros de la Sala Quinta y los reemplazos de Winston Spadafora y Alberto Cigarruista.
Pero las pretensiones del Ejecutivo, de obviar el mecanismo de preselección y nombramiento de los magistrados de la Corte, están poniendo en peligro la independencia de este órgano del Estado, sobre todo cuando logrará tener a siete de los 12 magistrados que integran la máxima corporación de justicia.
Así lo aseguró Carlos Lee, de la Asamblea Ciudadana, quien consideró que esta decisión no sorprende a la sociedad civil, toda vez que el mandatario envió un claro mensaje con la designación de Harry Díaz, el reemplazo del magistrado José Abel Almengor, quien renunció tras el escándalo de su supuesta participación en una conspiración para sacar a la exprocuradora Ana Matilde Gómez.
“El sistema presidencialista que ha mantenido este país, históricamente, pone en peligro la democracia participativa y la independencia de los tres poderes del Estado, dejándole el poder casi absoluto al presidente”, destacó.
Lee agregó que este es un fenómeno que se da en todos los gobiernos, pues los presidentes siempre tienen la oportunidad de nombrar a personas allegadas a ellos como magistrados; sin embargo, enfatizó que esta gestión tiene la particularidad de que durante este período, el presidente nombrará a siete magistrados en la Corte. “El presidente tenía la oportunidad de hacer las cosas bien y hacer que estas designaciones fueran transparentes a través de un mecanismo de designación fundamentado en la idoneidad, la ética, la moral, y no a través de designaciones políticas, que no garantizan una justicia independiente”, dijo.
El dirigente añadió que lo que está sucediendo es peligroso porque el Ejecutivo tendrá el control del 70% de los magistrados y de sus decisiones.
En este mismo sentido se pronunció Magaly Castillo, de Alianza Ciudadana Pro Justicia, quien manifestó que es lamentable que una vez más impere el interés de controlar la Corte y no el interés de mejorarla.
Martinelli ya nombró al magistrado Alejandro Moncada Luna, quien sustituyó a Esmeralda de Troitiño (a quien se le venció su período) y al magistrado Harry Díaz, quien reemplazó a José Abel Almengor.
Ahora se espera que se haga la designación de los tres magistrados de la Sala Quinta, y a final de año, deberá nombrar los reemplazos de los magistrados Winston Spadafora y Alberto Cigarruista, a quienes se les vence su período de 10 años en el cargo.