Rudy Guzmán, una de las afectadas por las inundaciones de la 9 de Enero, en San Miguelito, observaba ayer con preocupación cómo el agua empezaba a subir, centímetro a centímetro, como ocurrió el domingo.
Han sido días difíciles. Les ha tocado vivir de la caridad de los vecinos que se salvaron del desastre.
Pero, hay preocupación. Han pasado cuatro días y el agua, verde por los desperdicios, ya huele mal, lo que ha llevado a los damnificados y a la comunidad a temer por una epidemia.
La 9 de Enero, al igual que muchos lugares de ese distrito, surgió como asentamiento informal que, poco a poco, se fue poblando.
El director del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), Roberto Velásquez, dice que el desagüe principal de la comunidad está obstruido con basura.
Allí han encontrado hasta neveras.
Señala que las autoridades habían advertido que el sitio era inundable y que hay 48 personas damnificadas.