El Gobierno no quiere correrse el riesgo de que sus proyectos carreteros se atrasen nuevamente por desabastecimiento de asfalto. Por ello, la empresa Shell empezará a importar dentro de algunas semanas el producto desde Nicaragua.
La importación desde el país centroamericano permitirá, además, que el Estado, el mayor consumidor de asfalto, gestione precios más baratos.