La razón de este sentir alentador es la ejecución, desde el pasado 1 de noviembre, del programa "Mi nueva comunidad", impulsado por el Despacho de la Primera Dama, consistente en una jornada de mejoramiento de este corregimiento, y que emplea a más de 300 jóvenes ex pandilleros, incluyendo a 50 mujeres, todos residentes del sector.
"Ahora los vecinos no nos ven con mala cara ni odio, porque saben que estamos trabajando por la comunidad, en vez de andar con pistolas por las calles", expresó Eduardo Malcom, quien vive en el edificio Penonomé, de El Chorrillo.
Con 25 años de edad, Malcom declaró a Panamá América que los jóvenes del barrio necesitan este tipo de apoyo, porque "ya no molestan tanto a los policías y no hay muchas detonaciones de bala en el área".
Siempre sonriente, manifestó que pondrán todo su empeño y esmero para continuar en el programa, que les ha permitido pintar el parque Amelia Denis de Icaza y colocar tejas en el techo de las áreas deportivas de esa instalación pública.
"Mi familia está contenta porque estoy trabajando y no ando por ahí robando o haciendo cosas que no tenía que hacer", señaló Malcom.
Recomendó a los que están en bandas o pandillas que busquen ayuda porque "sinceramente la juventud se está perdiendo en la delincuencia y la droga".
Para Fernando Melington Chan, de 25 años, residente en la calle 26 abajo, la experiencia dentro de este programa permite que los ex pandilleros de El Chorrillo aprendan cosas nuevas como electricidad, albañilería, manipulación de alimentos, entre otros cursos.
"Verdaderamente esta es una oportunidad para que los jóvenes del barrio cambien su actitud", dijo Melington, quien lamentó que su corregimiento tenga un alto nivel de violencia, con muertes registradas por rencillas entre bandas.
"Gracias a Dios, en este mes no ha habido muertes, porque en El Chorrillo siempre que se acerca diciembre hay muertos, pero gracias al programa la violencia bajó", aseguró Melington.
Según Luis Beitía, de 29 años, coordinador deportivo del programa del Despacho de la Primera Dama en El Chorrillo, "siempre llega una oportunidad y es verdad que no todo puede resolverse con la violencia".
Por ello agradeció la oportunidad brindada a los jóvenes ex pandilleros.
Por su parte, una antigua moradora de calle 25 en El Chorrillo, Sandra Arias Pérez, manifestó que se alegra por los pelaos, porque ahora les están dando el bocado de su comida. "Eso es positivo y no como días atrás, cuando dormíamos con un ojo abierto por temor a una bala".
Según la Secretaría de Comunicación del Estado, el programa continuará hasta el próximo mes de febrero.
Su objetivo es ayudar a los jóvenes ex pandilleros, entre 18 a 29 años, a alejarse de la delincuencia y eliminar la rivalidad entre ellos.
Durante el programa se realizan labores de remozamiento, reparación de parques y áreas deportivas, pintura de edificios, aseo, limpieza de cunetas, construcción de albergues, así como capacitaciones de motivación, autoestima y liderazgo.
Con el apoyo de la empresa privada, otras entidades y el Municipio de Panamá, a los jóvenes se les remunera cada quincena; la mitad en efectivo y la otra consiste en un bono para comprar comida.