Así opina una paciente del Instituto Oncológico Nacional, el principal centro de atención pública del cáncer en Panamá. Hoy día la institución enfrenta serias limitaciones en su abastecimiento de medicinas, retraso en las citas, escasez de personal, infraestructura con problemas de funcionamiento técnico debido a lo complejo de sus instalaciones. Una fatigada máquina de radioterapia trabaja ininterrumpidamente de lunes a viernes en horarios extenuantes: de 6 de la mañana a las cinco de la tarde; adicional a esta problema, hace un año la opinión pública se estremeció al conocer que 28 pacientes habían recibido una sobreexposición en el tratamiento de radioterapia; más de la mitad de los pacientes han fallecido.
De acuerdo con el Dr. Juan Pablo Barés, director médico del Instituto Oncológico Nacional, la situación se agudiza debido al exceso de pacientes; en efecto, los recursos humanos de radioterapia -uno de los de mayor demanda- cuenta con 5 radioncólogos, 3 físico-médicos y 4 técnicos de radioterapia para atender un promedio de 4,000 nuevos casos por año.
La lista de espera de pacientes asegurados se ha canalizado administrativamente para que reciban atención a través de la Clínica Paitilla; los trámites son cada vez menores, advierte Barés, y la atención se recibe, como promedio, entre dos a tres semanas. Dice que tratan los casos de mayor urgencia con la mayor rapidez.
El proyecto de radioterapia consiste en construir una unidad completa dotada de estructuras de concreto armado (búnker) que alojarán dos aceleradores lineales de alta energía. Agrega Barés que los planes futuros son adicionar un tercer búnker con dimensiones que permitan alojar máquinas de mejor tecnología que el cobalto y poder dejar de trasladar a los pacientes de radioterapia a las instalaciones de la avenida Justo Arosemena.
Explica Barés que están esperando la orden de proceder para trasladar la unidad de cobalto que funciona en la avenida Justo Arosemena y centralizar el servicio de radioterapia. Ese proceso debe demorar aproximadamente un año.
De acuerdo con investigaciones efectuadas, la atención médica de los pacientes asegurados en la Clínica Hospital Paitilla significan al Estado una inversión millonaria, si se considera que como promedio cada tratamiento con radioterapia cuesta aproximadamente B/ 5,000 y hasta siete mil balboas.
Según Barés, históricamente han existido inconvenientes en materia de medicamentos; el funcionamiento del hospital depende de los aportes de la Caja de Seguro Social y del Ministerio de Salud; indica que en los últimos tiempos se han confrontado inconvenientes en los pagos de la aportación del Seguro Social; con relación a los medicamentos, éstos son abastecidos por el Seguro Social que actualmente enfrenta limitaciones presupuestarias, lo cual se refleja en el Oncológico. En tal sentido Barés explicó que se ha propuesto a la Caja de Seguro Social que las compras se realicen de forma directa por parte del Oncológico y se agilizarían así los trámites por tratarse de menores cantidades. Otra limitación es la compra de narcóticos que son empleados para el dolor; agrega que existen tabúes sobre su uso, hay restricciones en las cuotas internacionales que se asignan a cada país; Panamá debe solicitar que se le incremente la cuota de importación de la morfina -entre otros- para que no se desabastezca el mercado.
Advierte Barés que el hospital requiere para su normal funcionamiento, de doce millones de balboas; en la actualidad recibe B/.7,500,000.
Se destaca el hecho de que el Instituto Oncológico es una de las instituciones en la que el voluntariado y la solidaridad social han permitido solucionar graves deficiencias en el suministro de equipo, carencias de los insumos más elementales.
Como resultado del problema suscitado por las sobreradiaciones recibidas por los pacientes en el 2001 y que provocaron la muerte de varias personas, se está a la espera de las sanciones legales correspondientes al equipo técnico de la institución. Mientras tanto los funcionarios supuestamente responsables de la "negligencia médica", continúan en sus cargos. Al respecto la Dra. Aleyda Lobán, Psiquiatra de la institución, brinda una visión humana del problema e indica que los trámites que deben realizarse ahora para lograr atención se han complicado; cada paciente debe vivir una especie de vía crucis al tener que buscar atención médica en dos lugares distintos, efectuar trámites administrativos complicados, con lo cual el estrés de los pacientes y del personal se intensifica.
Indica Lobán que "tener cáncer y no recibir el tratamiento oportuno significa que la enfermedad avanza; en ocasiones la enfermedad ha cambiado de etapa al no recibir tratamiento oportuno. Me pregunto ¿qué grado de concentración pueden tener los funcionarios afectados, si están a la espera de "una pena de muerte laboral" o de una sanción administrativa. ¿Cuál es la calidad del servicio que pueden brindar?".
Por su parte, la presidenta de la Asociación de Pacientes con cáncer, Alicia Luaces en nota dirigida a la Defensoría del Asegurado (febrero 2002) le indica que la institución atraviesa por una crisis de medicamentos , especialmente los empleados en quimioterapia; por ejemplo Capecitabine tabletas, Irinotecam inyectable, Docetazxel inyectable, Gencitabine inyectable, Letrozole, Rituximab, entre otros.
Según Luaces, la concepción que prevalece en algunas autoridades médicas es que destinar fondos para los pacientes del Oncológico es una pérdida, porque son personas que morirán pronto; otra práctica común es la de comprar medicamentos genéricos a los que no se ha comprobado su eficacia. Tuvimos que pelear para que nos dejaran en el cuadro básico el Taxol, advierte Luaces.
Por su parte el Dr. Fernando Cebamanos, ex director médico del Oncológico, explica que las condiciones que generaron el accidente en el 2001 no han cambiado sino que han empeorado porque la población con cáncer sigue aumentando; las condiciones que producen el accidente se deben a que el hospital está dividido en dos instalaciones. Los médicos tienen que dividirse en varias áreas de trabajo y son insuficientes para cubrirlas de forma satisfactoria. Lo peor de todo es que siendo un equipo de trabajo se mantiene fraccionado. Los resultados "por casualidad" pueden ser buenos, pero lo normal es que no lo sean.
En 1996 se aprobó la compra de un acelerador lineal, lamentablemente las autoridades directivas de la Caja del Seguro Social de ese momento se opusieron. En 1998 se compró una Bomba de Cobalto y la empresa se comprometió a instalarla. Sin embargo, hasta la fecha no ha llegado aún a las instalaciones del Gorgas; según las autoridades de Salud Radiológica panameña, el espacio en que debía instalarse no era el adecuado, criterio que es contrario al de organismos internacionales. Lo cierto es que un búnker para instalar una bomba de cobalto puede construirse en un espacio de 5 metros. Cuando en 1999 se dio el traslado al Gorgas, en Ancón, solicitaron del presupuesto de la institución la partida de B/ 1,200.000 para instalar el equipo.
Agrega Cebamanos: "No sabemos qué pasó con ese dinero; nosotros usamos alrededor de B/ 600,000 en traslado y rehabilitación de algunas áreas. El dinero existió en línea, pero no se usó, no se ha usado, no sé si exista todavía. Desconozco las reales razones. Este tipo de retraso es parte de las causas que provocan accidentes. No es sólo ese instante matemático del dosimetrista que calcula un poco más del tiempo por encima de lo establecido. Es un conjunto de situaciones". Para Cebamanos el problema más grave es que la Caja del Seguro Social ha gastado millones en suministrar radioterapia a los pacientes; la revisión del caso -desde 1995- permite concluir que la suma invertida se pudo haber empleado en crear una Unidad de Radioterapia moderna. Lo lamentable según el galeno, es que se continúa gastando y se va a seguir gastando porque no se toman medidas para brindar nuevos servicios; en cambio se ha privatizado la atención, a costos muy por encima de lo que puede suministrarse en el Oncológico ya que permitiría ampliar la cobertura y atender a la población asegurada y no asegurada.
Luego de un año de espera, hasta la fecha la opinión pública panameña desconoce los resultados del Informe Técnico elaborado por la Organización Panamericana de la Salud y por la Organización Internacional de Energía Nuclear. El Panamá América reproduce de manera exclusiva una síntesis de los aspectos medulares de dicho Informe.
El documento titulado "Sobreexposición de pacientes de radioterapia en Panamá- Aspectos Dosimétricos" elaborado por Cari Borrás, Damian Rudder de la Organización Panamericana de la Salud, y Jolyon Hendry, de Paterson Institute for Cancer Research, destaca que a fines de marzo de 2001, los radiooncólogos del ION se alarmaron por las sobrereacciones que algunos de sus pacientes de radioterapia estaban experimentando. Tres pacientes -de un grupo tratado habían fallecido y se temió que fuera debido a la sobredosis de radiación. Los físico médicos del ION, habían identificado a 28 pacientes que habían sido tratados indebidamente con una unidad de cobaltoterapia. Para mediados de abril de 2001, la OPS había confirmado el resultado de los físicos del ION: la mayoría de los 28 pacientes identificados han sido tratados con la unidad de cobalto -60 usando tiempos de tratamiento de aproximadamente el doble de los correspondientes a las dosis precisas. Estos sistemas de tratamiento habían sido generados por un sistema computarizado de planificación de tratamientos con radioterapia (TPS), Multidata 2.1.1. y nunca se comprobaron mediante cálculos manuales.
La causa de la sobreexposición fue la violación de las instrucciones del TPS (Sistema de Planificación de tratamientos), sin embargo un buen software debería haber advertido al usuario que el procedimiento no estaba autorizado.
Los tiempos de tratamiento determinado por un TPS deben verificarse sistemáticamente mediante un cálculo manual. En el ION, nunca se había elaborado un programa de control de calidad del TPS.
Factores contribuyentes al error: el gran volumen de trabajo de pacientes, el tener los tratamientos de teleterapia en un establecimiento y la braquiterapia y el seguimiento clínico en otro.
En ese mismo año uní esfuerzos con la familia Hafeitz, representada por el ingeniero Simón Hafeitz, para formar la empresa Desarrollo Bahía y adquirimos 17,000 metros cuadrados de un globo de treno en Punta Paitilla para desarrollar proyectos de condominios residenciales de alto nivel. En esos terrenos entre 1985 y 1995 desarrollamos los proyectos Mediterrané, Bayside, Mar de Plata y Villa Marina.
En adición desarrollamos también el edificio Banco Continental y el Panamá Marriott Hotel. Actualmente tenemos entre manos los proyectos de condominios Punta Roca y Península, uno de 30 pisos y el otro de 36 en los terrenos de Punta Paitilla. Y, como dijimos antes, tenemos en conjunto con otros inversionistas locales el proyecto Pacific Mall en Punta Pacífica.
Soy dueño del Hotel Marriott con mi familia y con la familia del ingeniero Simon Hafeitz. Tenemos un contrato de administración con la cadena hotelera internacional Marriott. Este tipo de administración hotelera - Marriott, Hilton, Hyatt etc - se ha puesto en práctica en muchos hoteles.
Fíjate: ¿ qué se ve en las islas del Caribe desde Nassau hasta Saint Thomas? Resorts, marinas, muelles de pesca. Lo mismo que se ha hecho en el Caribe vamos a hacerlo en el Pacífico. Que vengan a pescar al Pacífico donde hay agua de temperatura diferente, pescado diferente, un mundo diferente en suma. Repito: la idea es hacer lo que se hace en el Caribe en el Pacífico.
Por eso yo creo más en la Isla del Rey del Archipiélago de las Perlas que en Bocas del Toro que está en el Caribe donde todo está desarrollado turísticamente hablando. Vamos a describir brevemente este escenario: los turistas llegan por vía aérea a Tocumen.
Pueden hacerlo en un vuelo que apenas dura 20 minutos con líneas aéreas establecidas. El viaje por mar sería más largo. Hasta Contadora por barco es una hora y media de viaje y a Isla del Rey sería una hora más. Hay gente que le gusta pasear en el mar, es otra opción de viaje.
En Isla del Rey ya hay pista de aterrizaje que construyeron los norteamericanos en la Segunda Guerra Mundial. Pueden aterrizar aviones de un máximo de 100 pasajeros. Más adelante, conforme avance el proyecto, se puede construir una pista para que aterrice un Jumbo que venga de Europa.
El turismo requiere garantías de seguridad al visitante. Hay quienes sostienen que la guerra del gobierno colombiano contra la guerrilla muestra el talón de Aquiles de Panamá en cuanto a la seguridad. No tenemos capacidad armamentística para repeler un ataque guerrillero, sobre todo teniendo en cuenta, por ejemplo, que las FARC tienen armamento de guerra muy superior al de la policía nacional. ¿ A quién le pediríamos ayuda para repeler una incursión guerrillera colombiana o un ataque de terroristas internacionales? ¿A Estados Unidos? ¿No estaríamos regresando a ponernos bajo la tutela militar norteamericana?
Indiscutiblemente, con un país seguro habrá inversiones; con un país inseguro no hay inversiones, ni hay turismo. Cuando habla de inversiones me refiero tanto a locales como a extranjeros. La mayor parte de los inversionistas colombianos se han ido a Miami. Los grandes depósitos en los bancos son de colombianos, venezolanos, argentinos, porque se han ido para allá buscando lugares seguros. Esto es lo debemos hacer en Panamá para que nadie se vaya a Miami.
Debemos tener un país seguro para atraer inversionistas. Debemos tener un país seguro para tener buen turismo. Por supuesto, nadie va a ir de vacaciones a Colombia. ¿Por qué no somos prácticos al respecto? Por la invasión se desmantelaron las fuerzas de defensa y sólo quedaron fuerzas policiales. ¿Cómo podríamos pelear contra unas FARC que tienen hasta submarinos construidos por su propia gente?
¿Cómo vamos a enfrentarlos si no puede el ejército colombiano que está bien equipado? Tampoco quiero que gastemos plata armando la policía o creando otro ejército. Eso hay que decírselo a las personas que critican la participación de los norteamericanos con nosotros. Estaríamos gastando dinero en bazookas y en aviones cuando no lo tenemos para tener hospitales aceptables.
Si tenemos alguien que nos puede dar esos elementos de defensa e inclusive personas que nos defiendan de una agresión extranjera, ¿ por qué no? ¿ Qué eso es soberanía? No entiendo por qué salen estos fantasmas de soberanía cada vez que quieren venir los americanos a hacer este servicio. Debemos ser prácticos. En la medida que Ud. mantenga a este país seguro, esto será una maravilla y seguiremos siendo el oasis que siempre fue Panamá.
De hecho debemos estar seguros que si la gente sabe que los norteamericanos van a tener participación cuidando nuestra seguridad, nadie se va a meter con nosotros. ¿ Qué tiene de malo que los norteamericanos estén ayudando a los panameños a cuidar la frontera? Cuando se habla de proteger el Canal empiezan a decir que es una incursión americana. Si nos van a cuidar el canal, que lo cuiden. ¿Cuál es el problema? Este es mi punto de vista sobre el tema de la seguridad.