Apartado de las luchas por la soberanía y las discusiones sobre la limpieza de los polígonos de tiro, ondea una bandera norteamericana junto a una panameña en el Cementerio Americano de Corozal, como testimonio mudo de quienes en vida sirvieron al país norteño, que mucha historia (buena y mala) hizo en nuestro país.
Naturalmente, no corrió mucho tiempo antes de que algunos mostraran su descontento al ver aquella bandera "yanqui" en territorio panameño después del 31 de diciembre de 1999, porque aún resulta difícil acostumbrarse a la imagen de las barras y las estrellas luego de tantas intervenciones sin sentido y coterráneos fallecidos.
Sin embargo, y contrario a lo que algunos piensen, la bandera norteamericana no significa un "triunfo" sobre Panamá, tampoco le otorga a ese país derechos de soberanía territorial, sólo reposa en honor de los soldados que contribuyeron en operaciones militares y en la construcción y mantenimiento del Canal.
La historia de este cementerio inició en 1904, cuando la Comisión del Canal Istmico estableció su construcción en Corozal, para suplantar los terrenos del cementerio de Ancón, en Quarry Heigths.
Con el cierre del cementerio de Ancón en 1915, los restos fueron exhumados, cremados y entregados a sus familiares, mientras otros fueron enterrados en el cementerio de Corozal.
Inicialmente el cementerio de Corozal abarcaba aproximadamente unas 23 hectáreas y media, pero a partir del 1 de octubre de 1979, mediante un acuerdo entre los Estados Unidos y el Gobierno de Panamá, se autorizó la retención de casi siete hectáreas, en cuyas tumbas reposan restos de ciudadanos norteamericanos y sus familiares.
Para honrar a los soldados norteamericanos que han muerto, la Comisión Americana de Monumentos de Batalla (American Battle Monuments Comission), una pequeña dependencia autónoma del Gobierno de los Estados Unidos, se encarga del funcionamiento y mantenimiento del actual cementerio de Corozal y sus monumentos alrededor del mundo.
De acuerdo con Joao Ecsodi, consejero de Prensa de la Embajada de los Estados Unidos, la Comisión de Monumentos tiene bajo su responsabilidad el mantenimiento de 24 cementerios y 27 monumentos en el mundo.
Según Ecsodi "donde han muerto los soldados hay cementerios", como en Francia, Bélgica, Alemania, Italia, Filipinas, México y Hungría.
Ecsodi dijo que "esos cementerios tienen que ver con incidentes de guerra, por ejemplo en Hungría los pilotos que se cayeron durante la segunda guerra mundial".
Los familiares de los soldados muertos en otros países algunas veces solicitan su traslado a los Estados Unidos, aunque en otras ocasiones son ellos los que viajan al extranjero.
En todos los países donde la Comisión de Monumentos construye sus cementerios ondea la bandera norteamericana junto a la del país anfitrión, por lo cual algunos piensan que esto no debería causar asombro o molestias.
El área se encuentra bajo soberanía panameña, pero el Gobierno de Panamá se lo cedió a Estados Unidos por motivos históricos y espirituales, se ondean las banderas de ambas naciones, explica Ecsodi.
Pero no sólo norteamericanos descansan en Corozal, también reposan los restos de 378 panameños; "porque hubo muchas doble nacionalidades", es decir, personas que nacieron en Panamá y sirvieron en la armada norteamericana o en la construcción del Canal.
El cementerio de Corozal impresiona por el orden de sus lápidas, la mayoría de mármol, y por su pasto verde rigurosamente cuidado.
Es común que al leer en algunas lápidas parte de la historia de quienes allí descansan, como la de un "ingeniero de las minas" en Fort Bowen, que murió de fiebre a los 27 años, en una canoa en un viaje a la provincia de Colón el 7 de septiembre de 1856.
Otra tumba cuenta la historia de un joven, nacido en 1840, quien murió a sus 27 años en 1868, en el sector de Aspinwall, ahora provincia de Colón, lo cual evidencia el tránsito de soldados que por sus labores militares debían trasladarse al sector Atlántico del país.
Algunas de las tumbas datan de 1790 y se cree que otras pertenecen al regimiento de infantería del general (entonces coronel) Ulises Grant, quien cruzó el istmo en 1850.
Entre las tumbas siete pertenecen a miembros de la armada de los Estados Unidos durante la guerra civil norteamericana y una a un soldado de la Confederación.
Existen también tumbas de soldados de la guerra entre España y los Estados Unidos, las dos guerras mundiales, las de Corea, Vietnam y el Líbano.
En 1984 la Comisión Americana de Monumentos de Batalla construyó un monumento en honor de los difuntos del cementerio americano de Corozal que consta de una plazoleta pavimentada, la cual es flanqueada por dos astas con las banderas de Panamá y Estados Unidos.
En el monumento se puede leer: "Los Estados Unidos erige este monumento en humilde tributo a todos los que aquí reposan y que prestaron servicio a sus fuerzas armadas o contribuyeron a la construcción, funcionamiento y seguridad del Canal de Panamá".
Para evitar conflagraciones el Gobierno actual facultó a la Comisión de Relaciones Exteriores, integrada por cuatro miembros, para que avalara o negara la permanencia de la bandera norteamericana en el cementerio de Corozal.
De este modo el presidente de la Comisión, Marco Ameglio, y los legisladores José Luis Varela, Lenín Sucre, Raúl Cortizo, aprobaron el proyecto de Ley con 4 votos a favor y cero en contra.