Nación

El Estado se ahorra $150 millones por oferta privada

El auge de estas universidades se debe a las exigencias del mercado laboral, que demanda cada vez más profesionales formados en nuevas ramas.


Erika Edith Quiñones (erika.quinones@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Mercado local

  • 36 universidades compiten por brindar una educación superior a panameños.
  • 5 son las públicas, que tienen una oferta académica más económica que las privadas.

Estudiar una carrera en una universidad privada representa una inversión económica, pero el que estos centros de enseñanza atiendan una demanda de estudiantes se traduce para el Estado en un ahorro, que en promedio es de 150 millones de dólares anuales.

Cifras de la Dirección General de Planificación y Evaluación Universitaria de la Universidad de Panamá (UP) revelan que 132,000 estudiantes están matriculados en las universidades que operan en el país (36), de estos, 44,000 asisten a instituciones particulares y 88,000 a oficiales.

En la actualidad funcionan legalmente constituidas unas 31 instituciones particulares en el territorio nacional, cinco de las cuales operan en Ciudad del Saber, en Clayton. La última que empezó a funcionar este año es la Universidad Midrasha Jorev.

La oferta académica de estas universidades es innumerable y se requiere invertir recursos. De 3,000 a 4,000 dólares cuesta una licenciatura económica. La mayoría de las veces este gasto es costeado por los padres de familia y en el menor de los casos lo asumen quienes cuentan con un trabajo.

 

De tres años y medio a cuatro les toma graduarse a los estudiantes en las privadas.

Xiomara de Arrocha, presidenta de la Asociación de Universidades Privadas de Panamá, explicó que el costo suele variar mucho, ya que depende de la carrera y de las universidades. Citó, por ejemplo, que Isae Universidad es una de las que tiene una oferta académica más barata; hay otras en las que el costo de una licenciatura puede ser de 6,000 dólares o más.

En los últimos años estas universidades siguen creciendo, no solo en el ámbito de matrícula, en el que ya están por el 48%, acercándose a las públicas, sino también en proporción, lo que da muestra del gran negocio en el que se han convertido. Sin embargo, a juicio de Mariana de McPherson, quien por tres años fue directora ejecutiva de la Agencia Centroamericana de Acreditación de Programas de Arquitectura y de Ingeniería, el de la creación de universidades privadas, al igual que en otros países de la región, se ha dado producto de la demanda insatisfecha de las instituciones públicas.

boom

Las nuevas carreras, programas más flexibles y actualizados han sido los atractivos de estas, así como la exigencia del mercado laboral, que ha tenido mucha influencia en este crecimiento, ya que exige profesionales capacitados en nuevas especialidades, indicó De McPherson.

Por su parte, de Arrocha resaltó que están haciendo contribuciones a la educación superior del país al formar recurso humano y que para ello se requiere de inversiones millonarias en infraestructura y tecnología, porque muchas instituciones están tratando de ampliar su cobertura para incluir aquellas áreas que están alejadas. “Nosotros pensamos que la calidad es el nombre del juego”, expresó Eldis Barnes, vicerrector de Asuntos Estudiantiles de la UP.

Destacó que “hoy día” cuando se va al mercado a laborar lo que se exige es conocimiento.

Para Barnes este crecimiento no ha incidido en la matrícula de las instituciones públicas, en las que se gradúan unos 14,000 estudiantes por año. De las cinco universidades oficiales que existen, la UP tiene la mayor matrícula, cuenta con la capacidad de manejar entre 50,000 y 60,000 estudiantes, agregó.

Acreditación

La búsqueda de la excelencia en la educación superior del país ha logrado regular la cantidad de universidades privadas aptas para brindar una oferta académica a los estudiantes .

Antes de 2012, cuando se inició el proceso de evaluación y acreditación universitaria, el panorama era otro, el Ministerio de Educación llegó a encontrar universidades “fantasmas” y otras no tenían las estructuras adecuadas para impartir clases.

En principio, el ministerio logró detectar de 15 a 20 sociedades con una razón comercial muy diferente a un centro de enseñanza de educación superior.

Según la Comisión Técnica de Fiscalización (CTF) de la UP, en 2010 existían 38 centros de enseñanza superior operando, pero a medida que fue avanzando la evaluación institucional fueron cerrando algunos. El proceso puso a un par en jaque, ya que les fue imposible cumplir con los requisitos para entrar en él.

Ocho cerraron operaciones, dos lo hicieron voluntariamente y el resto fue por cancelación de la resolución o decreto de funcionamiento, producto de que llevaban más de dos años de no estar funcionando o por haber cometido faltas, como el no presentar la planta docente y otorgar títulos que no estaban aprobados, incumpliendo con el Decreto Ejecutivo 511, de julio de 2010 -que reglamenta la Ley N.° 30, de julio de 2006, por la que se crea el sistema de evaluación y acreditación.

Contar con un sistema de evaluación no ha sido impedimento para que nuevas universidades quieran entrar al mercado. María de Benavides, secretaria técnica de la CTF, informó que tres solicitudes fueron aprobadas por el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria, después de pasar la fiscalización de la comisión, siendo estas la Universidad Iberoamericana, Universidad Hispanoamericana y la Midrasha Jorev.

No obstante, la acreditación institucional y de los programas de estudio será lo que marque la pauta en el crecimiento de la oferta educativa superior privada. A la fecha, 13 de 22 universidades particulares que entraron al sistema de evaluación están acreditadas, 8 están dentro del proceso, mientras que 3 participan de la segunda convocatoria y las otras aún no cumplen los seis años de estar operando, requisito para entrar a la evaluación institucional.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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