Nación

El fruto de la perseverancia

Es un hombre sencillo que no siente vergüenza por el trabajo que realiza y que sólo quiere un mejor futuro.


Apesar de los numerosos obstáculos que encontró en el camino Luis Enrique Arias, estudió hasta alcanzar un título universitario que pensó que le abriría las puertas hacia un mejor futuro de inmediato.
Pero, se equivocó. Sigue a la espera de que esa oportunidad se presente.
Levantarse todos los días a las 4: 00 de la mañana para laborar hasta las 4: 00 de la tarde y en la noche asistir a la universidad, no es fácil y Luis, de 36 años, lo sabe bien.
Es un hombre humilde, quien desde hace unos seis años trabaja como recolector de basura en la Dirección Municipal de Aseo Urbano y Domiciliario (DIMAUD).
Obtuvo su bachillerato en la Escuela Secundaria Nocturna Oficial y recientemente, la licenciatura en Inadaptados Sociales e Infractores en la Universidad de las Américas (UDELAS), con un de los más altos índices: 2.94.
Un día cuando terminaba su estudios en la Escuela Secundaria Nocturna Oficial, los que había interrumpido por unos años, recibió la visita de un funcionario de UDELAS que promovía las diferentes ofertas académicas que brinda ese centro de estudios superiores y se interesó en éstas. Investigó y se matriculó, a pesar del reto que esto representaba.
Lo motivó su deseo de alcanzar una carrera universitaria y mejorar su calidad de vida y la de su familia.
Luis vive en Curundú y es un ejemplo de que cuando se quiere se puede y que no se debe estigmatizar a las personas por el lugar donde residen.
Con mucha timidez, pero orgulloso, Luis narró los sacrificios que tuvo que hacer para combinar los estudios con el trabajo, las madrugadas, las caminatas desde su casa hasta la Universidad en Albrrok y ni hablar de los problemas económicos.
Del mismo modo, recordó cuando le tocó decidir entre pagar la universidad o cumplir con los gastos de la casa, pedir ayuda económica y el apoyo incondicional de todos sus compañeros de trabajo, de su jefe inmediato Luis Weaver, del representante de Curundú, Senén Mosquera y de su compañera de estudios y guía, Hercilia de Ameglio.
Entre las anécdotas que compartió con Panamá América se encuentran algunas peligrosas, como la de encontrarse en medio de una balacera cuando recogían la basura en el sector de la avenida Ancón.
En otra ocasión, luego de trabajar todo el día recogiendo restos de pescado podrido, a pesar de haberse aseado, llegó a la universidad con mal olor, lo que le afectó y lo mantuvo apartado del grupo. Sus compañeros le recomendaron un baño con limón.
Ser recolector de basura es un trabajo duro, pero tan decente como cualquier otro, aclara Luis, al tiempo que hace un llamado a toda la comunidad para que no "los denigren, ni subestimen, ni que los miren como basura".
Dice que no todos son drogadictos o alcohólicos.
"En la DIMAUD hay mucha gente trabajadora, algunos no hemos encontrado otra fuente de empleo y tenemos que aceptar éste en el que apenas ganas B/. 235 mensuales".
Ahora espera que el título por el que tanto se esforzó, le abra las puertas hacia mejor futuro y si es posible en la misma DIMAUD.
Luis Enrique Arias se ha convertido en un ejemplo para sus compañeros y ha hecho realidad la frase que repetimos muchas veces: "no juzgar un libro por su portada, sino por su contenido".
Actualmente la Dirección de Aseo atiende más de 150 mil clientes en todo el distrito y cuenta con 2 mil 500 funcionarios.
La Dirección de Aseo recoge 100 toneladas de basura en el sector privado y la tasa de aseo ronda los B/. 35 mensuales.


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244294
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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