Nación

El grifo de la vida se seca


CENTYRO DE COLATORACIONES SOLIDARIAS / ESPAÑA
La escasez de agua es, junto a la contaminación, las temperaturas y la explosión demográfica nuestro problema
medioambiental más grave, según el último informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Con ellos nos enfrentaremos al próximo milenio.
Cada habitante del planeta consume el doble de agua que a principios de siglo, pero un tercio de la población mundial no tiene toda la que necesita.
Es decir, que el agua per cápita de que disponemos ahora es un 50 % menos que hace 25 años.
Por término medio, los habitantes de los países ricos consumen 12 veces más agua que los de países empobrecidos. Ej.: Con el agua que consume un norteamericano en un día, un habitante de ¡frica oriental puede sobrevivir durante un mes. La disponibilidad anual de agua por habitante (en metros cúbicos) oscila entre los 3.010 m3 de Asia y los 84.140 de Oceanía y la media mundial se calcula en 7.460 metros cúbicos por habitante y año. En los últimos 50 años, hemos multiplicado por 3,3 el consumo cuando solo hemos doblado la población. A este ritmo de crecimiento, y si seguimos con las mismas pautas de consumo y mal aprovechamiento de los recursos hídricos, la UNESCO prevé que dos tercios de la humanidad (66 %) se verán muy afectadas y se alcanzará el límite de agua disponible al año en el 2025.
SALUD
El 80 por ciento de las enfermedades y más del 33 % de las muertes de la población de países empobrecidos está causado por beber agua contaminada. En esos países, el agua potable es un lujo, y no se depuran más que un 30 por ciento aproximadamente de las aguas negras. Esto se traduce en la muerte de unos 12 millones de personas por año a causa de enfermedades ligadas a la falta de agua, entre ellos más de cinco millones de niños menores de cinco años. Además hay muchas enfermedades que se transmiten por el agua como las infecciones bacterianas (cólera y la fiebre tifoidea) y las parasitarias (dracunculiasis, amebiasis o la oncocerquiasis). Sin olvidar que los pantanos son vehículos de difusión de la malaria, que amenaza al 40 % de la población mundial.
Recursos: hay mucha agua, pero no disponible Tres cuartas partes de la superficie de la Tierra están cubiertas de agua, pero el 97,5 % es agua salada. Del 2,5 % agua dulce restante, hay un 99 % en capas subterráneas profundas de difícil acceso, en los cascos polares y glaciares, es decir que apenas el 1 por ciento del agua dulce queda a disposición del hombre. Esto equivale al 0,007 por ciento del agua del planeta.
A través del ciclo del agua reciclamos gran parte, la que cae en forma de lluvia, alimenta los ríos y llega al mar, donde se evapora y forma nubes, para comenzar de nuevo el ciclo. Cada año, gracias al calor del sol, 500.000 kilómetros cúbicos de agua se convierten en vapor, que luego será lluvia, pero solo una quinta parte cae en tierra firme. De esos 100.000 km3, después de descontar la evaporación y el agua que vuelve al mar desde los ríos y capas subterráneas, solo quedan unos 10.000 kilómetros cúbicos de agua dulce a disposición del hombre. (unos 10 trillones de litros).
La cantidad podría ser teóricamente suficiente para una población de 20.000 millones de personas. El problema es que no están uniformemente repartidos los recursos. Según la UNESCO, 1000 millones de personas repartidos en 80 países, no tienen acceso al agua potable y 2.000 millones no tienen a saneamiento, alcantarillado y el 50 por ciento de la población mundial no puede utilizar el agua para lavarse. No olvidemos que todas las fuentes de agua, tanto las superficiales como las subterráneas son vulnerables a los agentes externos. El hombre tiene cada vez más peso en el ciclo natural, con resultados, a menudo desastrosos. Es el caso de las sustancias químicas que acaban en los ríos, así como productos contaminantes que se lanzan a la atmósfera desde las industrias, automóviles, etc. y vuelven a caernos en forma de lluvia ácida.
A TIEMPO FUTURO
El panorama parece desolador. El agua es escasa, mal repartida y no se utiliza bien. Las soluciones a los problemas del agua, como los causados por el calentamiento global y los que padecen otras regiones pueden encontrarse con un diálogo entre expertos de diferentes áreas y países, pero sobre todo con la educación para evitar el despilfarro en el consumo, con un mayor control de los vertidos industriales y una información a todos los niveles que nos permitan saber la magnitud del problema. Aún estamos a tiempo.
La Tierra como hogar de la especie humana es un sistema muy complejo. Nosotros somos quienes la disfrutamos, pero también quienes creamos la mayor parte de los problemas, quienes los sufrimos y quienes tenemos que poner remedio. Los problemas nacieron con la dimensión humana, porque es la única con inteligencia reflexiva. Todo está relacionado. Afirmar que la Tierra está afectada por problemas a escala global no es muy original, pero es así y son difíciles de resolver por su complejidad y las fuertes dependencias de unas actividades con otras. Así, el crecimiento de población, la contaminación, la energía, la desertificación, la desaparición de especies, la capa de ozono, la resistencia del ecosistema, la pobreza, la igualdad, la entidad étnica, y un largo etcétera. Cuando se intenta resolver alguno de estos problemas, se incide muchas veces desfavorablemente en los otros. La pregunta es si hay una solución global. Somos muchos los que estamos convencidos de que tiene que haberla, hay que creer en la inteligencia humana. Si somos capaces de hacer modelos matemáticos del caos tenemos que lograr modelos que reproduzcan con gran fidelidad el sistema global de la Tierra, incluyendo la dimensión humana.


fecha edicion
old id
32590
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América