Nación

El llanto de la niña animó a los bomberos a trabajar con rapidez

Los bomberos de Tocumen no pudieron actuar por falta de carro. Fueron los de Juan Díaz los que respondieron al llamado de auxilio. Sin equipos, pero con mucha valentía, cumplieron con su deber.


N o sabían si la encontrarían con vida. Les habían avisado que una menor había caído en una letrina. Los seis bomberos de la Guardia Permanente de la estación de Juan Díaz, no sabían que se trataba de una bebé de año y medio. Eran 5:50 de la tarde.

“Mientras íbamos en camino, todos pensábamos la forma cómo sacaríamos a la menor. De estar muerta, el trabajo sería con calma; de lo contrario, debíamos actuar con rapidez”, expresó el teniente Orlando Guevara, jefe de la misión.

Cuando llegaron al lugar, se enteraron del detalle desgarrador: ¡Era una criatura pequeña!

 

Guevara relató que al llegar al lugar, y escuchar el llanto de la menor, dio gracias a Dios y llamó a los compañeros para dar las directrices del rescate. Había que actuar a toda velocidad.

“Fue impactante ver a la a la niña toda cubierta por el excremento y las cucarachas que le pasaban por encima; solo el rostro se le podía ver” señaló Juan Hidalgo, cabo primero.

Nervios. Angustia. Algo de desesperanza. Aún así, no faltó valor ni decisión.

 

A pesar de la falta de equipos, los seis bomberos sacaron a la niña, de origen indígena, sana y salva.

Usaron una soga y un gancho que utilizan para remover escombros en los incendios. Las destrezas en lazo del cabo Freiduglier Gutiérrez fueron claves en esta ocasión.

Gutiérrez explicó que con un rodillo de pintar bajaron la cuerda, mientras que con la varilla del gancho levantaban las piernitas de la niña. Así lograron introducir el lazo en su cuerpo.

 

Faltando poco para que terminara de salir, la agarré entre los brazos y la bañamos inmediatamente, pues tenía excremento en la boca y la nariz, explicó Gutiérrez.

También participaron del rescate los bomberos Gabriel Vargas, Eduardo Thoophile y el Sargento Angel Gudiño.

Precariedad.
El teniente Guevara, quien todavía se siente impactado por el suceso, señaló que para este tipo de rescate se necesitan uniformes desechables y mascarillas, pues “estamos expuestos a un foco de infección”.

 

La guardia permanente de la estación de Bomberos Federico Boyd fue la que atendió la emergencia, pues los camisas rojas de Tocumen no tenían carro para transportarse.

Catorce estaciones de bombero operan en la ciudad capital, de las cuales solo una, la de Balboa, tiene ambulancia.

Los carros bomba de las estaciones de Calidonia, Plaza Amador, Vista Hermosa y Bethania están fuera de servicio.

Corozal, Howard y Clayton (todas a orillas del Canal) no tienen carro de extinción de incendios ni ambulancia.


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562360
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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