Se escucha vociferar a los "secretarios" montados en los "diablos rojos" desafiando la gravedad: "Tumba Muerto, Transístmica, Vía España, Calle 12, Directo"; entonces la multitud se aproxima, empujándose unos a otros para lograr un puesto.
Incluso ante de las paradas, los conductores ya empiezan a recoger a las usuarios, si no pueden subir por delante, el "pavo" da la indicación de abrir la puerta de emergencia ubicada atrás, para que más pasajeros viajen en el vehículo.
La historia continúa, los afortunados que irán sentados, deberán gritar para lograr su parada a tiempo y evitar ser desatendidos por el pavo o chofer, quienes piensa únicamente en montar gente y se olvidan de los que se deben bajar.
Los otros pasajeros que van de pie, deberán cuidar su integridad para que no quede maltrecha.
San Miguelito se ha convertido en la parada obligatoria por muchos, para realizar trasbordo.
En este punto específico los conductores hacen alarde de sus destrezas para incumplir las normas del transporte, mientras que los usuarios deben soportar maltratos y los otros conductores particulares, aguantar que los "diablos rojos" se tiren a doble vía.
Un bus de la ruta Pedregal-Transistmica con placa 8B-1550 de nombre "Ana Rosa", no es la excepción, pues al parecer tiene la costumbre de dejar sus pasajeros fuera de la parada y en la mitad de la vía.
En otros puntos de la urbe capitalina, la situación es igual o hasta peor. El Parador, Las Colinas, Vía España, son escenarios de múltiples violaciones a los reglamentos de tránsito, destacando las rutas de Mañanitas, Pedregal, Torrijos-Carter y Tocumen.
No faltaron aquellos conductores, cuyos buses se quedaban en el camino por la falta de mantenimiento, ese es el caso de un bus de la ruta Transístmica-Veranillo con placa 8B-3865.
Este vehículo, a las 7:00 a.m., frente al sector de El Ingenio, en Betania, quedó dañado causando tranque.
La situación se calma pasada las 9:00 a.m., después de 4 horas en que la ciudad queda envuelta en un caos de tranques, peligro y nerviosismo.
Llegada las 3:30 p.m., continúa otra aventura, pero esta vez es más peligrosa, ya que el usuario va con síntomas de hambre y necesitará agilizar el viaje hasta llegar a su hogar.
La situación es más tensa, todos desean abordar el bus y hacen lo imposible por montarse en uno de su ruta, los "buseros" hacen bingo durante cuatro horas más.
Los "diablos rojos" convierten las calles en escenarios de pelea, ya que la lucha por las paradas es agresiva y en ellas todo se vale, desde pasarse la luz roja; tirarle el vehículo a cualquiera; si el otro conductor no se quita saldrá perdiendo, tomar por el carril contrario hasta cerrarle el paso al bus que estaba por salir.