Opinión
- Mauro Zúñiga / Médico
- La figura del médico de cabecera es fundamental en la atención primaria de salud, pero la misma tiene que darse en concordancia con: a) Sectorización, esto es, la división territorial del país de acuerdo a los lugares de residencia de los pacientes y en torno a las unidades ejecutoras; b) Descentralización administrativa y financiera hacia las policlínicas y las Unidades Locales de Atención (Ulaps) para que sean dirigidas por una entidad constituida por los administrativos, los médicos, trabajadores de la salud y la población organizada y de esta manera se incorpora a los asegurados en la gestión y fiscalización de la atención médica y c) Coordinación entre el Minsa y la CSS para evitar la duplicación de servicios. Entiéndase que el médico de cabecera es la parte vital de un sistema integral que tiene como objetivos brindar una atención personalizada a los pacientes, reducir los costos de la atención y disminuir las hospitalizaciones.
- La figura del médico de cabecera dejó de ser una propuesta teórica para convertirse en una realidad durante mi gestión como director de los Servicios y Prestaciones Médicas de la CSS durante los tres primeros meses de 2004, etapa en la que sectorizamos el distrito de Panamá, logramos adscribir a más de 60,000 pacientes a sus médicos de cabecera, con la receptividad tanto de los profesionales de la medicina como de los pacientes y efectuamos varias asambleas generales de asegurados en sus unidades ejecutoras para que se incorporaran a la gestión de salud. La cifra tope de pacientes por médico es de 2,500, como lo recomienda la Organización Panamericana de la Salud. Una vez alcanzada esa cifra, a los médicos no se les asignan cupos por ventanilla, sino que solamente tienen que atender a los pacientes que acuden a sus citas.
Es un experimento de atención pública sanitaria que tiene sus cimientos en 1983 y que se trató de retomar a inicios de 2004, pero no fue hasta noviembre de 2009 cuando la Caja de Seguro Social (CSS) empieza a aplicarlo con algún resultado en 63 policlínicas y centros de atención primaria.
La idea que nació de un grupo de médicos de atención primaria con el Sistema de Atención Médica Integral (Sami) tiene un arrastre frustrado de 29 años, en los que los procesos logísticos equivocados y cambios periódicos en el sistema administrativo en la institución parecen haber calado poco en la ciudadanía.

Cambiar estilos de vida, prevenir, controlar y disminuir costos estatales en la medicina curativa era la meta. Una radiografía económica de la inversión anual por usuario - mil 500 dólares por año - y la saturación de los servicios en los centros de atención médica bastaron para retomar el proyecto con objetivos definidos.
Carlos Abadía, director nacional de los servicios y prestaciones en salud de la CSS, quien durante la actual administración retomó el tema, se aseguró de echar mano de los objetivos, análisis y estudios de factibilidad para dar continuidad a lo que ahora denomina "Modernización de la Atención Primaria en Salud - Médico de Cabecera".

Abadía arrancó con un plan piloto en diez policlínicas por dos años que encargó a la empresa Gesaworld S. A., a través de una consultoría valorada en tres millones de dólares.
El resultado conocido parcialmente lo utiliza Abadía como su carta de presentación para disminuir los riesgos de un séptimo fracaso. "Primero se buscó conocer la realidad actual de nuestros centros de atención y, de acuerdo a eso, hacer los correctivos. Era necesario conocer las debilidades y fortalezas".

A escasos 15 meses para que concluya la administración de Abadía, el número de personas que creyeron en el sistema muestra unos tímidos resultados.
Hasta la fecha, solo han ingresado al sistema 35 mil personas en 23 unidades ejecutoras de Panamá centro, San Miguelito, Colón y Bocas del Toro.
El grupo de usuarios que incursiona en el modelo de atención médico de cabecera es atendido por 113 médicos generales que accedieron participar en el proyecto, cuyo progreso general es del 30%.
La intención administrativa de mejorar la atención de los pacientes cambiando la política pública de salud “con inversión en prevención para no gastar en enfermedad” es ambiciosa. Al finalizar el año, la meta es abarcar a mil 500 médicos generales de los dos mil 500 que aparecen en la planilla del Seguro. Cada médico tendría la responsabilidad de atender a dos mil 500 pacientes distribuidos en consultas anuales, según la perspectiva planteada. Para abarcar la totalidad en el sistema, personal médico, administrativo y pacientes en general entraron desde 2010 en una serie de capacitaciones para que el médico se familiarice con el paciente y se humanice el servicio.
La programación establece que en mayo ingresarán nueve redes de las provincias de Coclé, Chiriquí, Bocas del Toro y Darién, y para el verano de 2014 quedan pendiente las redes de Veraguas, Herrera y Los Santos. Cada red tiene en promedio 5 centros de atención primaria que totalizan las 63 policlínicas.
Beneficio entre dudas
Para ingresar al sistema en las redes donde ya funciona el programa, el usuario debe llenar una solicitud de médico de cabecera o llamar a un número de [B]call center[/B]- por región -para que ingrese a la base de datos y sea el sistema quien se encargue de programar las citas sin que necesariamente el pacientes esté enfermo.
Para convencer a los usuarios, en la entidad se preparan para promocionar el proyecto a través de los medios masivos.
“Los usuarios tendrán una mejor calidad de vida y, en el tiempo, veremos disminuir significativamente la presencia de pacientes en cuartos de urgencia y en las hospitalizaciones”, es el norte de las autoridades de Salud.
La sobrepoblación en la atención de especialistas también tendrá su impacto. “Bajarán las atenciones especializadas porque serán los médicos generales quienes se encargarán de manejar las atenciones hasta que realmente sea necesaria la visita a un especialista”.
Aunque el espíritu del proyecto no arranca oposición en ninguno de los gremios médicos, en la Comisión Médica Negociadora Nacional (Comenenal) sí hay escepticismo sobre la forma de aplicar el modelo. “Para que realmente la población sea testigo de un cambio en la atención de prevención, las autoridades deben refocalizar la inversión hospitalista que tienen por mejoras profundas en los centros de atención primaria”, es la recomendación de Fernando Castañeda, vocero de Comenenal.
El también médico familiar tiene claro una serie de puntos que podrían llevar nuevamente al despeñadero el proyecto. “La escasa cantidad de centros de atención en las áreas de difícil acceso, la carencia de médicos generales en estos sitios y la falta de acceso tecnológico en áreas apartadas para los usuarios”, son algunas de las razones planteadas por el médico.
Pero le agrega la dudosa consultoría que ofrece el grupo español (Gesaworld S. A.,) “cuyo mismo modelo de gestión que aplicó en España fracasó”. El [B]call center[/B]en el que los usuarios actualmente pueden tramitar sus citas médicas es la mayor preocupación del dirigente médico. “Mientras no resuelvan el acceso, la misma gente que accedió al sistema desistirá por lo complicado que es hasta ahora obtener una cita a través de este medio”.
En este punto están claros en la CSS. “Estamos adecuando el [B]call center [/B]para ir atendiendo este nuevo modelo. Además, el personal de redes y atención del asegurado está siendo capacitado por la consultoría para ir atendiendo esto”, es la defensa que hace Abadía al pronóstico de Castañeda de que una mejor atención será la mayor frustración de los 2.8 millones usuarios que tiene el Seguro Social.