Hoy es el Día Internacional de la Juventud.
En nuestra página de psicología, la especialista Luisa de Lindsay habla de la juventud , el alcoholismo y modernidad.
Ello, para que los jóvenes cuenten con una guía para enfrentar los nuevos tiempos, que cambian y cada periodo tiene sus propias características.
Por ello, cuando en la Universidad de Panamá ("una de las mejores universidades de América Latina", García de Paredes dixit), que debería ser el centro de estudios superiores de donde emanen propuestas y soluciones a los diversos problemas nacionales que se originan con el desempleo y la deuda, se pone en evidencia la comisión de faltas graves de probidad y honradez que dañan el prestigio que debe acompañar a lo académico y, es el propio Rector y sus allegados los que salen a predicar y practicar la omisión, nos confirma la gravedad de la situación.
Panamá, con sus diez mil millones de dólares de deuda y su medio millón de desempleados no puede seguir de espaldas a su compromiso de hacer buen uso de sus activos humanos y estrátegicos. Se impone que actuemos con toda energía para que, en uso de nuestro poder constituyente, pongamos un alto a las flagrantes violaciones a nuestras libertades y nuestros derechos. Se impone que reaccionemos con decisión contra la corrupción y la omisión.
Parece risible, pero la realidad es que esta es una consabida realidad, apadrinada por todos los gobiernos, por más promesas anticorrupción que hagan.
El camino de salida de la pobreza institucionalizada va por el camino de la reducción, simplificación y mejoramiento de nuestras leyes. Recordemos que un ciudadano libre es el mejor instrumento del desarrollo.
(*)Miembro de la Fundación Libertad