SER UN PAÍS netamente importador de petróleo pone a Panamá bajo los efectos que las crisis políticas y económicas mundiales están teniendo sobre los países productores, con el consecuente aumento en el precio del rubro y sus derivados.
No en vano las repercusiones en el costo de la gasolina y el diesel han llevado a los transportistas panameños a amenazar con un posible aumento en el pasaje, e incluso cobrar a los estudiantes el pasaje completo y no medio como de costumbre.
Y es que señalan que no hay nada en la legislación que se los impida, e incluso el artículo 43 de la Ley 34 los faculta para cobrar un pasaje uniforme a todos los que utilizan el servicio.
Uno de los que piensa así es Dionel Broce, miembro de la Cámara Nacional del Transporte (CANATRA), y que posee en su piquera una estación de expendio de combustible.
La situación se ha vuelto desesperante. Mientras a inicios de año, con menos de B/. 20.00 un vehículo del transporte selectivo tenía la posibilidad de llenar el tanque de combustible. Ahora con esa misma cifra si acaso se puede llegar al medio tanque. En cuanto a los buses el incremento representa unos B/. 15.00 adicionales por día. A esto hay que sumarle el agravante que constituyen los ya tradicionales tranques, que se incrementan a finales de año.
Mientras los dueños de las estaciones de servicio indican que tienen en el margen de operación ganancias de 0.08 a 0.10 centésimos y que son las petroleras las que se llevan la mayor parte, aproximadamente 0.40 centésimos por galón de combustible, Raúl Córdoba, gerente general de Texaco Panamá, explicó que cada vez más los márgenes de operación se reducen, por lo que algunas estaciones se han visto en la necesidad de mejorar sus ganancias.
La razón, dijo, es la subida de los precios internacionales y el alto nivel de competencia en el mercado doméstico panameño. Pero le agrega otro aspecto, y es que desde el anuncio de la rebaja hasta que el combustible llega a las estaciones, transcurren varios días, por lo que los consumidores no ven los cambios inmediatamente.
Dionel Broce plantea una solución al problema, y es que el MICI le exija a la empresas importadoras bajar el costo.
Según explicó, con el anuncio de la baja pasada a 0.16 centésimos, las estaciones sólo recibieron 0.10 centésimos, por lo que son las petroleras las que hacen "lo que les da la gana con el usuario de la gasolinera".
Por su parte, la dirigente Rosa Pérez de la piquera PRODONBOSA de Don Bosco, aseguró que el alto costo del combustible no les permite tener la mínima reserva para mantenimiento de B/.400.00.
Explicó, por ejemplo, que en un día normal un bus de la ruta Corredor-Don Bosco saca unos B/. 200.00, de los cuales B/. 65.00 son para combustible, B/. 11.00 de cuota de corredor, B/.25.00 para el conductor, B/. 75.00 para el pago de los buses al banco, lo que no permite mantener una reserva para el mantenimiento.
Destacó que ahora el combustible tiene que ser asumido por el dueño del bus, dado que el conductor ya tiene su parte del trabajo, 12 horas para poder lograr unos B/. 20.00 a B/. 25.00.
La cuenta que debe pagar un bus es de aproximadamente B/. 130.00 que incluye el pago al Banco Nacional, pero según Pérez, se reciben cuentas de B/.90.00.
Mientras ese debate continúa, el ciudadano común ya tiene algunas posibles soluciones. Mediante un sondeo realizado a conductores y taxistas hubo quienes aseguraron que el Gobierno tendrá que aumentar el salario o crear más plazas de empleo para que los panameños puedan pagar los altos costos de los derivados del petróleo.
Y es que para un transportista del servicio selectivo, una rebaja de dos ó tres centésimos no significa nada, dado que en un día normal (10 a 12 horas) gasta unos B/.20.00 en combustible.
ANGEL CLARO: "Han dicho que ha bajado el combustible, pero en realidad esto no se ve reflejado en las gasolineras".
ARTEMIO GONZÁLEZ: "Sí ha disminuido, pero dos centésimos y cuando sube, aumenta hasta nueve. Creo que una de las soluciones es que el Gobierno baje el impuesto de introducción, de lo contrario tendremos que irnos a un paro".
ROLANDO AVECILLA: "El costo del combustible está bastante alto y no he visto reflejado la rebaja anunciada. Las bombas no bajan los precios inmediatamente, pero cuando suben sí lo hacen de inmediato".
MELQUIADES DOMÍNGUEZ: "El combustible está muy caro. Creo que se puede catalogar como una rebaja si se tuviera el precio de mediados del año 2003, cuando la gasolina estaba en B/. 1.80. Pero sinceramente esto no va a bajar".
Panamá América hizo un recorrido por 15 estaciones de expendio de combustible en las principales avenidas de la ciudad capital. El precio promedio observado fue de: B/. 2.26 para la gasolina de 95 octanos, B/.2.23 para la de 91 octanos y B/. 1.90 para el diesel.
Las estaciones que mantenían un precio más bajo eran la Shell de avenida Balboa y la Delta de la 5 de mayo (gasolina de 95 octanos a B/.2.23, la de 91 octanos a B/.2.21 y el diesel a B/. 1.89.
Los más altos se vieron en la Esso de la Locería, Delta de Vía España y la Texaco de avenida Perú (B/.2.29 de 95; B/. 2.25 de 91 y B/. 1.95 el diesel.
(ver infografía y gráficas en nuestro diario impreso)
El "oro negro" sigue su carrera hacia las nubes
La reducción en el precio de paridad del combustible no se ve reflejado en las gasolineras.