Nación

El Panamá América


El ministro de Economía y Finanzas, Norberto Delgado, aseguró que a pesar de que el país destina el 18% del Producto Interno Bruto para atender las necesidades sociales de los panameños, los niveles de pobreza siguen creciendo.
"Hay que reconocer que el alto nivel del gasto social no es coherente con los elevados niveles de pobreza que registra el país, ni el avance ha sido homogéneo en las distintas regiones de la nación ni entre los distintos grupos de la población", acotó Delgado.
Enfatizó que la brecha de la desigualdad es sumamente amplia e intolerable, toda vez que unos hogares concentran sólo 1.5% del ingreso total del país y otros el 62.7%, es decir, 41 veces más.
Señaló que en las áreas urbanas la incidencia de la pobreza es de 15%, en las rurales, de 65% y entre la población indígena, 95%.
Delgado precisó que la desnutrición crónica afecta el 6% de los menores en el área urbana, mientras que esta proporción se eleva al 22% en las rurales, y a 49% entre la población indígena.
Planteó que existe un consenso sobre lo imprescindible y urgente que es mejorar la eficiencia del gasto social mediante su reasignación.
El titular de Economía subrayó que ante la necesidad de focalizar los programas dirigidos a los sectores de menor ingreso, se diseñó un Mapa de la Pobreza.
Recalcó que este mapa permitirá aumentar la asignación de la inversión social hacia los sectores de menores ingresos, con lo cual se garantiza el tránsito hacia la modernidad.
Por otra parte, aseguró que prueba de la ineficiencia del gasto público es que durante la década de 1990, la reprobación y deserción escolar en los niveles primarios y medio del sector público, produjo pérdidas al Estado por B/.233 millones, o sea B/.23.3 millones por año.
Indicó que para colocar el problema en su justa dimensión se estima que el malgasto anual, en concepto de reprobación y deserción escolar, permitiría atender el 98% de la población en edad preescolar, que se encuentra fuera del sistema educativo.
Detalló que en las dos últimas décadas, el país ha registrado un crecimiento sostenido del gasto público con fines sociales, el cual se expandió en los años 90, a un ritmo promedio superior al 8% anual, tasa muy por encima del 1.8% con que crece la población panameña.
Explicó que en Panamá, de cada cinco balboas que se invierten en capital humano, un poco más de tres se destinan a financiar programas, que además velan por el desarrollo saludable de la niñez y la adolescencia, y también cumplen el propósito de fomentar hábitos de convivencia social.
Manifestó que los resultados alcanzados con esta vigorosa inversión social han sido significativos, pero insuficientes.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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