El 15 de enero de 2004, Martín Torrrijos Espino presentó a sus compañeros de fórmula en el Centro de Convenciones ATLAPA.
Ese día arrancó su campaña política junto a Samuel Lewis Navarro y Rubén Arosemena, en las vicepresidencias.
Habló de su Programa de Gobierno. A continuación un extracto de lo expuesto:
Un programa de gobierno, en una campaña electoral, puede ser dos cosas: Un rosario de mentiras y promesas para seducir a los inocentes; o un conjunto de medidas ordenadas para alcanzar objetivos concretos, a corto, a mediano y a largo plazo. Un programa de gobierno puede ser una estafa o una secuencia de actos sensatos y viables para mejorar la calidad de vida de la gente. Para algunos candidatos el programa de gobierno es como un traje de novia que, después de la boda, se guarda en el ropero y no se vuelve a usar. O se vende. O se alquila, o peor, lo tratan de desempolvar para usarlo en otra campaña. Nosotros, en cambio, tenemos un Programa de Gobierno de verdad. Es un programa político, económico, pero, sobre todo, es un programa social y humano. ¡Nuestro programa de gobierno es un compromiso!
Hablo de la creación y ejecución de políticas económicas y sociales que ayuden al crecimiento y que generen empleos formales con salarios dignos y que no haya panameños que tengan que andar camaroneando para sobrevivir.
Ese dolor de cabeza diario, en que se ha convertido el transporte metropolitano, donde casi hay que mudarse a las paradas, se acaba cuando construyamos un sistema de transporte moderno, donde participen los transportistas. No podemos tolerar más que la gente tenga que madrugar para llegar a sus trabajos, a la escuela o a una cita médica. Vamos a comunicar el Atlántico respetando nuestros ecosistemas y no como se quiere hacer en el parque del Volcán Barú. Así, regiones como Calovébora y Kuna Yala dejarán de estar aisladas. Aprovecho para comprometerme a terminar la carretera de cuatro vías a Colón, ampliar la vía de Tocumen a Felipillo, y a ensanchar la vieja interamericana entre Arraiján y Chorrera.
Las áreas revertidas serán uno de los principales motores del desarrollo. Posicionaremos a Panamá como el primer centro de trasbordo del Hemisferio, promoviendo inversiones para instalar centros de redistribución, ensamblaje y almacenamiento de todo género de mercancías.
El desarrollo de nuestra vocación marítima y el desarrollo turístico permitirá conectar nuestras fronteras con el resto del mundo.
En mi gobierno el combate a la pobreza está comprometido con aniquilar la corrupción.
¡Si la pobreza tuviera madre, su madre sería la corrupción! Vamos a parar en seco la espiral de corrupción. ¡Aquí nadie tendrá corona ni habrá inmunidad que valga!
¡La corrupción se puede erradicar si damos el ejemplo y acabamos con la impunidad! En distintas ocasiones me he referido a las medidas que vamos a adoptar para combatir la corrupción, que van desde derogar la reglamentación de la ley de transparencia y la reforma a la ley de contrataciones publicas, hasta la eliminación de la inmunidad de los servidores públicos.
Se acabaron los regalos para los funcionarios. ¡Ni el presidente de la república, ni los vicepresidentes, ni los ministros ni los directores podrán recibir regalos, ni invitaciones a viajes.
Esos despachos son para trabajar, no bodegas de regalos costosos que parecen sobornos o pago por favores ya recibidos. Los regalos, de ahora en adelante tendrán que ser donaciones para los niños con discapacidad, no para el patrimonio particular de los funcionarios.
Lo mismo aplica para los cónsules. El consulado será un vehículo para promover inversiones, ¡no un privilegio para que unos pocos se hagan millonarios!
Los directores del Banco Nacional y de la Caja de Ahorros tienen que velar por sus instituciones y no convertirlas en fuentes de préstamos para sus propios negocios, o financiar campañas políticas.
"Lo único que quiero es que haya trabajo, para que se acaben los robos y la gente tenga para comer".
"Yo no espero nada de nadie".