Sufragio.Para que una elección pueda ser considerada transparente, la pureza no consiste únicamente en que coincidan el número de papeletas escrutadas, con el de las que efectivamente se depositaron en las urnas. Se requiere también que la voluntad popular así expresada sea la auténtica, es decir, de aquellos que se verán afectados por las decisiones de los elegidos.
Fraude.La nefasta práctica del trasiego de votantes desde un corregimiento, municipio o circuito hacia otro distinto, para favorecer las aspiraciones de determinados candidatos que no resultarían elegidos por los verdaderos residentes de la circunscripción, es a todas luces un engaño y un fraude electoral que debe ser perseguido y castigado.
Tribunal. Los tres magistrados del Tribunal Electoral - custodios como son del proceso de elecciones y por ende de que la voluntad expresada en el resultado de las votaciones sea la de las auténticas mayorías - deben cuanto antes detener lo que parece ser un grave indicio de fraude anticipado, que ya se vislumbra en varias localidades del territorio nacional.