POLÍTICA. Empezó una carrera que para algunos significa esperanzas y, para otros, más de lo mismo. Lo importante es que en ningún momento ni los optimistas ni los incrédulos permitamos que el país se paralice. Que no se queden cosas por hacer, ni se haga nada por el pago mínimo de la politiquería electoral. Todos debemos velar para que el carro de la patria avance.
RESPETO. Con la ola comicial viene el rosario de insultos y descalificaciones entre bando y bando. Pocos son los candidatos que centran su campaña en exponer sus virtudes y planes. La mayoría lo hace tachando a los contrarios, y abanicando fallas de los otros. No dejemos que nuestra patria, por tradición pacífica y amiguera, se empañe con revanchismos.
MAÑANA. Recordemos que cuando toda esta marea política pase, nos queda un país por construir, y un futuro por idear. Y esa no es tarea de un solo grupo. Corresponde a la comunidad en pleno levantar el edificio, y se requieren los talentos de todos para lograrlo. No vivamos este tiempo como si no existieran vecinos, y el mañana no estuviera por ocurrir.