Sistemas. Está demostrado que, para garantizar la corrección en el manejo de los fondos públicos, no basta con la transparencia y con la adopción de sistemas tecnológicos avanzados.
Supervisión. Se requiere también de una adecuada y minuciosa supervisión, que les brinde seguimiento adecuado a las obras que el Estado contrata con los recursos de todos.
Cultura. Por supuesto que pasar de la cultura del secretismo a la de la transparencia es un importante avance. El peligro sería pasar del secretismo al cinismo.