A través de la Historia, hombres y mujeres de gran valía han sido desechados por el resto de sus congéneres. Los desprecian porque marcan caminos correctos. Sin duda alguna, el ejemplo paradigmático es Jesús de Nazaret.
Panamá.
La sociedad panameña no es diferente. Aquí también se descarta a los mejores, a los correctos y trabajadores, para quedarse con aquellos con quienes se comparte la visión del juegavivo, la “palanca” y el clientelismo.
Elecciones.
Por eso siguen ejerciendo poder aquellos que no necesariamente saben más, ni son el mejor ejemplo de civismo y trabajo, y mucho menos ostentan valores superiores. Ganan los astutos, apoyados por una sociedad tullida.<