Protestas. Tal como habían anunciado, los obreros del SUNTRACS salieron muy temprano a las calles a protestar por el asesinato de su compañero Smith Rentería. Cerraron una gran cantidad de vías principales y causaron el caos y el desasosiego ciudadano. Las autoridades, como de costumbre, solo atinaron a reaccionar tardíamente.
Vandalismo. En los enfrentamientos con los agentes de Control de Multitudes - que dicho sea de paso, reprimieron sin que mediara ni siquiera un solo intento de diálogo - se causaron graves daños a bienes públicos y privados y se produjeron pérdidas millonarias a la economía.
Mesura. Desde esta tribuna hacemos un llamado a la mesura. En democracia, son el diálogo y la negociación, los escenarios para resolver los problemas, por graves que sean. Los gritos, las amenazas, las acciones de fuerza, los actos vandálicos, no pueden ser de buen recibo y la dirigencia del SUNTRACS debe rechazarlos con igual vehemencia con la que reclaman sus derechos.