Diputados. Como si el nombre de los llamados “Padres de la Patria” no hubiese sido ya suficientemente mancillado, debido a los escándalos de corrupción, las canonjías, los privilegios abusivos, contratos excesivos, botellas y demás sinvergüencerías que erosionan las arcas públicas, ahora el suplente del diputado Enrique Garrido aparece utilizando un vehículo oficial, de propiedad de la Asamblea para el negocio de trasiego de las malditas drogas.
Justicia. El nuevo presidente de la Corte Suprema de Justicia, Harley James Mitchell, tiene ante sí su verdadera y primera prueba de fuego. Esperemos que los discursos de lucha contra la corrupción y la impunidad adquieran sentido práctico. La Corte debe proceder a investigar, juzgar y condenar, si como parece hubiere mérito, al nada honorable diputado suplente.
Narcotráfico. Tal como hemos venido advirtiendo desde esta columna, la miserable corrupción del tráfico de estupefacientes no tiene límites, más allá de los que el Estado y la sociedad puedan ponerle. Para ello se requiere voluntad política, valentía y mucho, pero mucho liderazgo. ¿Lo tendremos acaso?