ModeraciónDecía Vicente Huidobro que en literatura la palabra que no da vida, mata. En el mundillo diplomático, así como en la política consuetudinaria, esta sentencia puede ser tomada al pie de la letra, por lo que la prudencia se convierte en arma.
SabiduríaSe reconoce al estadista por su visión de futuro, su agudo olfato para elegir los medios conducentes al bien común y, más que por lo que dice, se distingue su talento porque sabe cuándo cerrar la boca. ArmoníaEl otro extremo, el silencio, puede ser tan terrible como no saber callar. En el punto medio está la clave de la paz. Se requiere para encontrarlo el especial discernimiento de los líderes; esa vocación que les permite saber cuándo desenfundar, o enfundar, la lengua.