DelitoLa falsificación de fichas del Seguro, en las entrañas mismas de la institución, es un escándalo en sí mismo. Peor cuando se hace para esconder otro delito: la evasión del pago de la cuota obrero-patronal.
ConspiraciónEmpresarios morosos y funcionarios, todos corruptos, se asocian para engañar a los trabajadores quienes, cuando llegan a la ventanilla se percatan de que no serán atendidos, ni les darán medicinas, pues su ficha es falsa.
SanciónLo trágico es que la investigación avanza con una lentitud perversa. Nadie ubica la empresa evasora, ningún funcionario está preso, aunque destituyeron a algunos, y no se sabe decir en qué momento del proceso se da la adulteración... Ojalá esto no sea otra mancha para la incompetente justicia panameña.