LibertadPanamá, país hospitalario y liberal por vocación, deja que le atraviesen todo tipo de creencias y religiones. Esta aceptación y apertura ha sido fórmula de tolerancia y pacífica convivencia.
FatigaAún así, el país sufre hoy de violencia, crisis de valores, desintegración familiar, culto al dolo y tantos otros males que se podrían etiquetar como espirituales. El consumismo y la voracidad nos tienen paralizados.
FeTal vez todo empezó cuando le dimos la espalda a los asuntos religiosos para zambullirnos en el infierno del individualismo materialista. Cuando permitimos que el “cuánto tienes cuánto vales” fuera más importante que el prójimo.