ExoneraciónLos diputados, escondiendo en la reforma tributaria una disposición que les otorga privilegios en el pago de impuestos de importación de autos de lujo, colocan otro clavo en la cruz de la maltrecha conciencia nacional.
AvivatosLo que asquea no es el fuero en sí, pues podría usarse bien. Lo nauseabundo es que esas prerrogativas son “vendidas” a terceros, incluyendo a ciertas concesionarias que las ofrecen a clientes adinerados.
ConsecuenciasEste acto para nada patriótico de los diputados no puede quedar como otra anécdota oscura. Hay que reprender a quienes son más una carga que servidores públicos.