Corredores. La compra de estas vías por parte del Estado fue una promesa de campaña, y lo que empezó siendo una idea bien recibida por las mayorías se está convirtiendo en calvario a la hora de llevarlo a la práctica.
Diálogo. Las autoridades se precipitaron desde el inicio, y todavía no llega la hora en que se le ponga punto final al conflicto generado. Hay que calmar los ánimos en todos los bandos. Transparencia. No todo está claro en este asunto. Es hora de que se le informe al país cada detalle, y se finiquite todo lo más pronto posible. La agonía se incrementa por la larga espera.