Fondos. La publicación, por parte del Ejecutivo, del detalle de los gastos discrecionales del Presidente no es una opción que tiene el Gobierno. Al contrario, es una obligación informar a los ciudadanos cómo se gastó ese dinero de sus impuestos. Retraso. El Ministerio de la Presidencia aún no hizo público el detalle de cómo se empleó ese dinero durante el último trimestre del 2010. El retraso ya lleva una semana. Excusas. No se pude hablar de transparencia en la gestión si no se cumplen ciertos preceptos básicos. La publicación de esos gastos -que durante este gobierno ya alcanzan unos 6 millones de balboas- es uno de ellos. Basta de demoras.