Silencio.
La salida “voluntaria” del periodista y activista español Paco Gómez Nadal -y su pareja- aún se mantiene en una peligrosa zona gris. Nadie, desde el Gobierno, ha podido explicar todavía los detalles de su vuelta a España ni los motivos legales de su detención durante una protesta indígena contra la minería.
Castigo.
El caso de Gómez Nadal demuestra que lo más sencillo para el poder es castigar –y silenciar- al mensajero crítico. La arbitrariedad se alimenta del silencio.
Alarma.
La libertad de expresión es la piedra angular de una democracia sana. La salida del periodista y activista español confirma que, lejos de gozar de buena salud, la libertad de expresión en Panamá se encuentra en terapia intensiva.