Tarifas. La posibilidad de que las tarifas de muchas rutas aumenten más de 21%, en algunos casos, es para preocuparse. El transporte público es una necesidad y no puede ser considerado un lujo o un servicio opcional.
Contingencia. El Gobierno debería diseñar un plan de contingencia para minimizar el impacto de esos ajustes tarifarios. El transporte y la canasta básica acaparan en muchas familias el gasto mensual.