Información. Instaurar la colegiación obligatoria de periodistas es una medida absurda y sin sentido. Más en un mundo digital en el que cualquier persona puede buscar, redactar y difundir información de un sinfín de tópicos.
Obligación. El Gobierno tiene la obligación de rechazar este absurdo proyecto, si no quiere que pensemos que la mente afiebrada de un diputado coincide con la suya.