EVALUACIÓN. Llegamos al último día del año 2007. Es inevitable preguntarse ¿qué cambió en el país? ¿Qué mejoró? ¿Qué tanto avanzamos? Si miramos áreas específicas como el Transporte, la Educación, la Salud, la Justicia y la Seguridad Ciudadana, las respuestas no pueden ser halagüeñas. Por el contrario, la realidad duele.
GOBIERNO. Sería injusto dejar el análisis en este punto. El crecimiento económico panameño es razón de orgullo; definitivamente la pobreza, aunque a paso lento, baja; tenemos un repunte envidiable en el turismo y la perspectiva de desarrollo es única en comparación con la región. El gobierno de Martín Torrijos tiene mucho que ver con todo esto, y hay que darle su mérito.
MÁCULA. Sin embargo, muchas tareas se han dejado de lado por razones puramente politiqueras. Las autoridades han demostrado una pusilanimidad peligrosa, pues atenta contra todo lo bueno que nos adorna. Por otro lado, la sociedad manifiesta un deterioro moral y práctico que amenaza con convertirnos en un país de parias. Ojo, señores.