Nación

El Pulso de Panamá


Carestía.  El fin de año no ha traído buenas noticias a la mesa de los panameños. Primero fue el guandú con un precio prohibitivo de hasta B/. 8 la libra y ahora el aumento de los tradicionales tamales.

Crisis.  Y ni hablar de los otros componentes de la cena de fin de año. Todo está por las nubes, menos los salarios. El alto costo de la vida nos deja un agujero en el estómago y en los bolsillos.

Especulación.  Gran parte de esta escalada de precios se origina en la especulación, casi criminal, de algunos intermediarios. Si los productores no han subido sus precios y el petróleo sigue cayendo, es obvio quién es el responsable.

 

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101 años de Panamá América

 
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