Política. El panorama se está definiendo al menos en lo que a nóminas presidenciales se refiere. Ya lo dijeron los obispos quienes, como todos, están preocupados de que la campaña se torne en una batalla campal.
Propuestas. Es obligatorio que el país ponga más atención a los planes de gobierno, a la capacidad de administrar y al liderazgo de los aspirantes, así como a los posibles equipos de trabajo.
Violencia. Lo que no podemos permitir es que la campaña se enfoque en los ataques personales, los golpes bajos y transacciones oscuras. Panamá se merece lo mejor. Rechacemos la política basura.