Murcia. El convicto colombiano y supuesto lavador de dinero, David Murcia Guzmán, está terminando de hundir a la clase política panameña. Necesitaban un empujoncito para caer abismo, y él se los dio.
Incredulidad. La falta de fe es una característica de los panameños. No se cree en el sistema y mucho menos en los hombres y mujeres que mueven sus hilos. La actual situación, empeora el panorama.
Pesquisa. Lo ideal es que la verdad salga a la luz, y todos aquellos que hicieron tratos oscuros con el colombiano paguen, si la ley así lo dispone. Si el asunto queda inconcluso, el daño moral y político será terrible.