Carnaval. Culminada la algarabía por las fiestas del dios Momo, que según se dice, los panameños nos tomamos muy en serio, es necesario que se haga el balance transparente de los recursos que entre todos- provenientes del erario- ponemos a disposición de la Junta del Carnaval de la ciudad capital para su organización.
Interior. Con casi que absoluta seguridad, descubriremos que en las poblaciones del interior de la República el apoyo oficial brilla por su ausencia. Sin embargo los carnavales allá siguen siendo más atractivos que acá. La pregunta obligada es entonces si se justifica destinar una suma tan importante como 3 millones de balboas para el evento citadino.
Propuesta. Ante las evidentes molestias que se les causa a los vecinos de la ruta de los desfiles y del área de influencia de las fiestas nocturnas del Carnaval de Panamá, ¿Por qué no destinamos un área específica, fuera de la ciudad, para hacer, como en Río de Janeiro, el sitio de la rumba? Esa instalación podría usarse, para manifestaciones políticas, para eventos cívicos, incluso para realizar protestas y así sin duda nuestra bella ciudad sería mucho mejor.