Esencia. La Política, tan elementalmente humana, si acaso llega a ser una ciencia, no es exacta. Esta cualidad de lo inesperado explica los giros insólitos de la historia, con sus cuestas y trágicos abismos, y demuestra que sobre todo en las relaciones de poder no existen los absolutos.
Ironía. En 1989, el PRD arrastraba una cadena de sangre, abusos, atrocidades y omisiones en contra de los panameños. Sin embargo hoy, 18 años después, hay que aceptar que es uno de los colectivos nacionales en los que, aunque imperfecta, se respira más democracia interna.
Congreso. El PRD, después de una campaña que, sotto voce, fue hiriente, ayer vivió una jornada de debate que merece elogios. Se permitió un intercambio de opiniones insólito hasta hace unos años. No fue excelso, pero fue bueno.