Tozudez. La obstinación del Gobierno, parece no conocer límite. Como muy pocas veces ocurre, la opinión en contra del método con que se pretende reformar la seguridad es casi unánime.
Participación. Temas tan sensitivos para la vigencia de los derechos humanos como la privacidad y el respeto a las Garantías Fundamentales, requieren de la más amplia participación y consulta ciudadana.
Estulticia. Insistir en aprobar porque sí los cuestionados decretos, le hará un daño, ojalá no irreparable, al avance democrático que se había logrado hasta ahora. Con la libertad no se juega.