Catástrofe. Las inundaciones, con su devastadora secuela de pérdidas humanas y materiales, tendrán un alto costo para el Estado por la rehabilitación y puesta al día en lo socioeconómico.
Carnavales. Sería oportuno cancelar en algunos puntos del país los carnavales. Es un crimen destinar dineros para una actividad así, cuando se necesitan los fondos para la reconstrucción.
Solidaridad. Para ciertas regiones, el carnaval atrae divisas del turismo interno y extranjero. En la capital, sin embargo, no representa más que gastos e incomodidad vecinal. Por ello, habría que pensar en suspenderlos por elemental solidaridad.