Crisis. El fantasma anunciado por los teóricos de la economía parece estar a la vuelta de la esquina: comida, gasolina, transporte... todo amenaza con subir de precio, mientras los asociados cifran sus esperanzas en el nuevo gobierno. Jugada. Por lo visto, el Gobierno saliente, para evitar el costo político, logró de manera tal vez non sancta contener los aumentos que, según los informes periodísticos, se dispararán en el mes de julio, como bienvenida al gabinete entrante. Gobernabilidad. El país no puede seguir ignorando que el mundo está en crisis. Los panameños seguíamos consumiendo como si nada. Llegó el momento del ahorro, al tiempo que al nuevo gobierno le corresponde sortear la crisis con creatividad, para que el golpe no sea tan severo.