Respeto.
La Asamblea Nacional siempre ha estado en la mira de la opinión pública. La implementación del sistema electrónico de votación fue vendida, en su momento, como uno de los escalones para modernizar el pleno legislativo.
Inversión.
De las arcas estatales salieron miles de dólares para implementar este mecanismo que, supuestamente, agilizaría el proceso de votación y ofrecería resultados más confiables.
Burla.
Años después, simplemente se desecha todo el sistema, y la inversión que realizó el Estado se perdió. Los diputados deberían dar el ejemplo de ahorro, por lo que es lamentable que ocurran situaciones como esta, en las que los únicos que salen perdiendo son los contribuyentes.